22 de octubre de 2015

BiblioExperiencia: ¿Usted no sabe quien soy yo?


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Autora: Pili
División de Bibliotecas

Eran las 12:30 de un día cualquiera ¡Por fin había llegado la hora del almuerzo! Esa mañana en la portería fue particularmente larga, no era para menos, era mi primer día como bibliotecaria. Ahora hacía parte de la nómina de contratista, sentía mucha responsabilidad y preocupación .-¡Había que hacerlo bien!-. La idea de que tienes un pie a fuera de la empresa siempre te genera tensión. Los primeros días en mi cabeza retumbaba la frase que me decía una colega: “El puesto lo haces tú”, “El puesto lo haces tú”... ¡ya callate!. Ommm, mejor pensaré algo lindo. 
 

La Biblioteca Mario Carvajal es el sítio más accesible y central de la Universidad. Está abierta 14 horas al día, incluidos los sábados; por lo tanto no te aburres. Cada día es diferente, siempre aprendes algo nuevo y mínimo conoces a alguien interesante. 
 

¿Pero cómo dejar de preocuparme?... La porteria es el lugar donde uno esta más expuesto. Si llegas tarde todos se dan cuenta; si se perdió un librote XL de Referencia los demás dicen: “fué el de la puerta”. Quien tiene a cargo ese puesto es el primer referencista y debe saber de todo: servicios, colecciones, funcionarios, conocer los sitios de referencia de la Universidad por sus alias: búnker, primipalandia, aeropuerto, el perol, etc. 
 

En la portería debes velar por que se haga silencio en la biblioteca. Pero ¿cómo contener a la loca enamorada que justo al ingresar recibe la llamada esperada del tinieblo después de una noche afortunada. Ahí me encontraba yo, haciendo que ella contenga su cóctel de emociones. - Por favor, contesta afuera. Recuerda hablar más bajo. ¡Estamos en la Biblioteca! -


También tienes que ver con el ingreso de los usuarios; no falta que en un abrir y cerrar de ojos ingrese un estudiante con maletín, con portaplanos y de ñapa con la guitarra; o el que trata de ingresar con una sospechosa y abultada pancita llena de mecatos y el vive 100 entre el bolsillo de su pantalalón. Noooo -Haber jóvenes por favor, el Reglamento-. Tampoco falta la madre desesperada que llega preguntando cómo hace para que su hija entre a la U, entonces hay que mirar los puntajes mínimos exigidos. Con el examen del ICFES en mano lo pude confirmar: - Daysi andaba en otro cuento...-


Y qué decir del Sr. elegante que intenta salir de la biblioteca con su maletin de doble fondo como si nada.. pero cuando le digo: - disculpe, por favor, me indica su maletin- , él responde con cierto tonito: - ¿Ud. no sabé quien soy yo? …¡cielos, no lo sabia!. El sr. si se veía como importante, pero ¿Cómo lo iba a saber? ¿acaso era una celebrity? En Univalle eramos cerca de 22.000 almas y yo sólo conocía a los de mi Facultad y por supuesto a Santiago, el profe buenon de Deporte Formativo.

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