5 de diciembre de 2015

BiblioExperiencia: Tu crueldad maquillada de verdades


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Charles Bukowski


Autor: Christian Ramírez
Estudiante

Lloré ese día cuando tomándonos un café me dijiste que yo era un vago, un tipo cagado de miedo por no querer enfrentar una vida alejada de ficciones y metáforas, por mantener en la biblioteca leyendo a Céline, a Pavese, a Henry Miller, y no a Krugman, a Friedman, a Keynes; como si tu aburrido mundo de modelos no fuera una burda pretensión por entender las decisiones de los hombres. Hiciste mucho énfasis en mi cobardía al estar en una carrera que no quería. Recalcaste mis notas mediocres desde tu atalaya de primer puesto cada semestre. Criticaste la forma de autocompadecerme con el lugar común del suicidio y mi idolatría por el club de los 27, mi afán por revestir de misticismo eso que a ti te parece la prueba máxima de fracaso.

Iba decidido a mostrarte el primer borrador de mi novela, dispuesto a escuchar tus comentarios mordaces, pero dejé el café a medias y casi salí corriendo a sentarme en el sillón rojo de siempre en la biblioteca. Con un libro abierto en el único poema de Bukowski que me gusta, del que alguien dijo lo salvaba como escritor, porque sus cuentos y novelas eran simples recuentos escatológicos de su vida de borracho, un coprolálico sin remedio, me largué a llorar en silencio mirando a través del ventanal las hojas secas. Sentí muchas ganas de estamparte el poema en la cara y decirte gritando que no eras más que una Genio de la multitud. Aborrecí mis sacrificios para invitarte a ese restaurante de comida kósher, y la manera como yo sudaba frío al pedir la cuenta porque ordenaste lo más caro para compensar tu suplicio de salir conmigo; conté temblando las monedas debajo de la mesa, y las puse con mucho pudor encima del recibo, mientras tú me mirabas entornando los ojos con asco. Antes te había invitado a cine, y te saliste a mitad de la película porque la juzgaste un bodrio. Después te regalé el mejor álbum de Arctic Monkeys, y sólo atinaste a decir que era música muy básica, tonadas para adolescentes.

Me enjugué las lágrimas y pensé en la cara de Bukowski para darme moral. Lo que tú no sabes, y jamás quiero que sepas, es que eres la única mujer que me ha hecho llorar. Me heriste profundamente con tu crueldad maquillada de verdades, porque no entendiste que yo dejé de respirar sin proponérmelo ese día que entraste y resolviste sentarte a mi lado, porque no he decidido instalarte deliberadamente en mi cabeza las noches de desasosiego en mi cuarto. Y por eso te maldigo, porque siempre se ama sin querer y a veces uno tropieza con personas como tú que a cada instante hacen recordar lo vil de la existencia.




6 comentarios:

  1. Que dura experiencia. Muy bien narrada.

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  2. Christian, una vez más he releído tu Biblioexperiencia. Muchas gracias por escribir y fresco el amor es asi...

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  3. Interesante :D :) esperando ansiosamente la siguiente experiencia.

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    Respuestas
    1. Hola, David. La primera fase del proyecto BiblioExperiencias concluyó el pasado 15 de diciembre. Esperamos poder reiniciar el próximo semestre. Si te gustó esta BiblioExperiencia seguro también disfrutarás las otras. Te invitamos a seguir leyendo.
      Gracias por comentar

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