29 de octubre de 2016

Concurso cuento corto: EL BILLETE


 
EL BILLETE

Todo en el centro comercial pasó de castaño a oscuro durante la noche del día viernes. Nancy le prometió a su hijo que lo sacaría a dar una vuelta, le gastaría una crema y que le daría una pizza con gaseosa, Samuelito se puso muy contento y durante las horas previas a su salida, ayudó hacer las labores de la casa. Siendo las 12 del medio día, mientras almorzaban, Samuelito le preguntó a su mamá – Mami, ¿Dónde está mi papá?, Nancy con la boca llena de comida, le hizo un gesto con la cara, - ¡Qué dios mio! acompañado de un movimiento de mano, además de señalar con el dedo índice el plato del niño, dándole a entender - Coma tranquilo y deje de hablar mientras esté comiendo…

Las palabras en ese momento no asomaron por esa media hora, así terminaron, se recostaron y cuando se levantaron, el reloj apuntaba cerca de las 3 pm, ambos se dirigieron en un taxi hacía el centro comercial, llegando: el niño de 5 años, pidió a su mamá que le diera una crema, Nancy no se inmutó, fueron hasta el punto de los helados; pidieron las cremas, ella de chocolate y él de Vainilla, fueron comiendo tranquilamente, entretanto recorrían el lugar, vitriniando todo el sitio por más de 2 horas, ya pronto iban hacer las 6 pm.

Cuando samuelito regresó del baño, observó a su mamá y con un simple gesto de unir los dedos índices hacia arriba y los pulgares en linea recta horizontal, una pizza se formó, ella asintió. Sentados en la pizzería, ambos pidieron sus porciones de pollo con champiñones, acompañada de una gaseosa que se tomaron entre los dos, mordisco iba y venia de esa buena porción, cuando el niño tomó sin mucha fuerza el vaso de gaseosa, este se le resbaló y se empapó la ropa, conforme el niño le sucedió esto, la mamá lo regaño y le comenzó a pegar con las maños empuñadas, le recriminaba haber nacido; un cliente que

estaba en otra mesa, se acercó a la iracunda mujer y le dijo: - Señorita, calmese, no trate mal al niño, se imagina donde el papá la llegara a ver, la mujer enceguecida no prestaba atención, el niño se sobaba y lloraba del dolor, cuando el mesero llegó con un trapo para limpiar, el señor de la mesa volvió y reviró - Señorita, deje de tratar mal a su hijo, dónde está el papá del niño, ella con furia lo miro fijamente y le contestó - El papá, no me haga reír, el papá es un hijueputa billete de diez mil.


MIGUELESFRANCO

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