24 de octubre de 2016

Concurso cuento corto: ISABELLA


 
ISABELLA

Frente al espejo estaba Isabella, contemplando cada centímetro de su cuerpo mestizo. Era una mujer de estatura media, ojos café claros, cabello negro como la cola de un caballo y bien dotada de nalgas. Esta es la primera vez que a sus 25 años se siente hermosa, se siente amada y llena de vida.


Cuatro años atrás, Pedro compañero de trabajo la invito a salir, Isabella con todo el gusto acepto. Llegaron a la discoteca y ahí estaba Ricardo, un hombre de 30 años, corpulento de estatura media, muy bien vestido y con ojos hechiceros de color miel. Juntos bailaron hasta el amanecer.

Los días pasaron y solo pensaba en el color de sus ojos, en su sonrisa. La sorprendió aquel día en que sonó el teléfono; Ricardo la estaba llamando para que salieran a dar un borondo por la cuidad. Esas salidas duraron varias semanas, riendo y disfrutando cada momento de amor y placer.

Después de dos meses formalizaron todo ante la familia, la cual desde un principio nunca estuvo de acuerdo, porque él tenía cuatro hijos de tres mujeres diferentes, pero a ella no le importaba. En un momento de desesperación Ricardo comenzó a hacer los preparativos de la boda, él no podía ni quería esperar demasiado tiempo para compartir con su amada el resto de su vida, pues quería tener una casa grande para tener varios hijos con ella. Isabella estaba ansiosa que llegara el día que frente al altar se jurarían amor eterno. Era la pareja más envidiada por sus amigos.

Transcurrieron dos años. Años en los cuales sus ojos habían perdido brillo, su rostro reflejaba sufrimiento y dolor. Su alegría caribeña se había marchitado. Isabella ya era una mujer amargada solitaria y rencorosa. Ella solo quería morir, no tenía quien la escuchara y le brindara el amor que siempre había soñado. Las salidas con sus amigos comenzaron a limitarse porque Ricardo no le gustaban los amiguitos de Isabella, para el no existía en la tierra amigos sinceros, pues todos estaban con el interés de acostarse con ella.

Ricardo desde el inicio de la relación comenzó a tratarla mal, le decía que era una mujer fácil, una vil perra la cual no valía ni un centavo. Ella furiosa le gritaba que la respetara, pues para ella no había otro hombre. Arrepentido siempre le pidió disculpas y le prometía nunca más volverlo a hacer.

Eres una mujer que no sirve para nada! eres una momia en la cama! eres tan fea! agradece que estoy contigo porque ningún hombre estaría a tu lado, mira cómo te vistes pareces una viejita, mírate ese cuerpo! en tu casa nadie te quiere porque no vales la pena, eres horrible! Estas eran las únicas frases que escuchaba de Ricardo. Una noche en casa de Isabella sin que nadie se diera cuenta, comenzó a golpearla una y otra vez. Ella nunca le dijo a nadie lo sucedido.

A los tres años y medio de tanto llorar a escondidas, aguantar humillaciones, ultrajes y callando a todo el mundo el infierno que llevaba a cuestas dio por terminada la relación, jurando no regresar jamás con Ricardo.

Llena de miedo, rabia, muchas frustraciones e inseguridad a consecuencia de tanto maltrato psicológico y físico, decidió darse una oportunidad con Martin, un hombre seis años menor que ella. Nunca imaginó que una persona menor la llenaría de ternura, comprensión y amor. Un menor que le enseño a querer desde lo más sincero y profundo de su corazón, la acepto como era sin juzgarla por su pasado. Un menor que le enseño desde su sencillez y facilidad a expresarse sin penas ni vergüenzas. Un menor que la hizo reír desde su ingenuidad de niño. Un menor el cual le enseño a ver la vida sin rencores ni odios. Un menor que le enseño que el sexo no es más importante que los sentimientos. Un hombre que la cuido como a una niña chiquita, loca y desenfrenada.

Frente al espejo se dio cuenta que valía más que su peso en oro…

NANDA LÓPEZ.

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