21 de octubre de 2016

Concurso cuento corto: La hormiburguesa




La hormiburguesa

Por Liratru

Estoy corriendo a través del Desierto Pacífico huyendo de la policía. En mi cabeza sólo tengo las coordenadas 0°N 160°O y la frase “tiene que haber esperanza” a la que me aferré desde que la vi a Ella. Sigo corriendo y veo una piedra enorme a lo lejos. Mis recuerdos me dicen que ese es el lugar correcto y corro lo más rápido que puedo. Ya no escucho la sirena de la policía. Supongo que se cansaron, pues su trabajo debe ser más difícil ahora que tienen que perseguir criminales a pie.
 
Miro al cielo oscuro y caigo rendida en mis rodillas, sintiendo la arena caliente. Respiro, toso, lloro… Me es difícil creer que soy la elegida, en serio, ¿yo? Una simple cocinera de hormiburguesas. Simplemente una mujer que, junto con cientos de mujeres más, es la encargada de hacer la carne de hormiburguesas que alimentan a todo el planeta.
 
¿Y qué nos llevó a semejante exquisitez?
 
Nada más y nada menos que la irresponsabilidad de la raza humana.

Alrededor del siglo 21, una compañía comenzó a controlar la agricultura, de modo que vendían semillas que servían sólo para una cosecha. Eventualmente se salió de control y las semillas restantes ya no eran fértiles. Además, el descongelamiento del permafrost liberó grandes cantidades de CO2 y el exceso de este gas impidió que el calor saliera de la atmosfera, lo cual llevó a un calentamiento global nunca antes visto. Como resultado, el calor arrasó con las zonas verdes del planeta y al final, la ausencia de cultivos y plantas generó la extinción de los herbívoros, lo que posteriormente llevó a la extinción de los carnívoros. Los animales no tenían qué comer y nosotros tampoco.
Los únicos animales que actualmente existen son las hormigas del desierto, las cuales son capaces de resistir temperaturas de más de 90°C y de comer cadáveres de cualquier tipo. Por esta razón, en la fábrica tenemos nuestro propio cementerio. Los humanos morimos todos los días a gran escala, así que, de hecho, las hormigas tienen más comida que nosotros.
 
 
Supongo que el dicho “eres lo que comes” es cierto. Nosotros no sólo comemos hormigas; sino que actuamos como ellas. Nuestra fábrica es como una colonia: las reinas (hembras reproductoras) se quedan en casa criando a los hijos hasta que éstos cumplen seis años, que es cuando, por su tamaño y agilidad, empiezan a ser cazadores de hormigas. Los hombres están a cargo de las tareas pesadas y de la fecundación de las hembras. Finalmente, las mujeres infértiles, estamos en la cocina. Nosotras molemos las hormigas manualmente, le añadimos plástico a la masa para hacerla rendir y luego ponemos la mezcla en un molde para formar la hormiburguesa. Todos podemos comer sólo una hormiburguesa al día, que es lo que a duras penas nos mantiene vivos. Yo hoy cogí dos hormiburguesas a escondidas, ya que necesitaba energía extra para escapar. No obstante, los vigilantes se dieron cuenta y me reportaron a la policía.

La verdad ya no me importa más este planeta, prefiero morir en mi búsqueda de un mundo mejor que seguir viviendo en un calor infernal en el que no hay futuro… Hoy por fin le puedo decir adiós a este horrible lugar… sinceramente, espero no haberme hecho ilusiones en vano.
Hace 15 años, cuando estaba cazando hormigas en el desierto, encontré una pequeña nave. Cuando me acerqué, se abrió y noté que había alguien adentro. No estoy segura si era un hombre o una mujer porque su figura era andrógina, aunque debido a su rostro fino preferí decirle Ella. La chica trató de hablar, pero ni siquiera podía respirar bien, parecía estarse ahogando. Como pudo, ella tomó un pedazo de papel y escribió: 24:00, 03/23/2100, 0°N 160°O, Geoparadi. Luego de darme la nota, entró en su nave y se desvaneció.

Si bien no sé qué significa la última palabra, con el pasar del tiempo supuse que lo primero hacía referencia a una fecha (hoy) y lo segundo a unas coordenadas (aquí). Espero no equivocarme, he esperado mucho este día.
Ya casi es media noche…
3, 2, 1… Nada…
¿Es la hora correcta?

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