25 de febrero de 2017

Cartas al desamor: "El dolor de un amor"


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El dolor de un amor
(Autor: Jairo Canaval Erazo)

Querida Ana, hoy te escribo no para recriminarte sino para desearte una vida feliz, porque lamentablemente así es el amor sincero que te profeso desde el mismísimo día en que te vi por primera vez.

Cuando se ama, como lo hago yo, se quiere lo mejor para el otro, aunque el dolor nos aprisione el alma y la respiración funcione como si tuviéramos la pata de un elefante sobre el pecho.

Sólo ahora alcanzo a comprender que no me quieres y quizá nunca me quisiste, aunque yo destilaba el más puro y sublime amor, y mientras estaba a tu lado todo era júbilo y emoción.

Cuando te conocí talvez me mirabas como a cualquier otro, o quizá con compasión, pero sólo se me ocurrió pensar que nos amábamos como nadie lo había hecho y, por supuesto, no pude percatarme que sólo me querías utilizar, quizá de buena fe, para otros propósitos diferentes al estar conmigo.

Sólo ahora, en este momento, comprendo que, con o sin intención, te acercaste a mí para conquistar a mi gran amigo José. Como él no se interesó por ti, en un principio, decidiste acercarte a mi vida para no perderlo de vista pues, hasta hace poco, él era como mi sombra.

No imaginas cuantas lágrimas y congoja me está costando entender este asunto que me lacera el alma y no me permite pensar más que en reprocharme por este absurdo y sordo dolor.

Si es cierto que mientras creía que me amabas también padecía un dulce sufrimiento que se adormecía con tu presencia, esa pena era pasajera, como una nube en época de verano, y la felicidad retornaba.

Y mientras mi amor crecía, adorada Ana, José comenzó a verte diferente, pero yo estaba tan ciego de amor que sólo se me ocurrió pensar que la amistad entre ustedes era natural.

Ahora que me percato de tus verdaderos sentimientos y que todo cambió en mi vida; ahora que es tarde para todo y temprano para nada; ahora que la existencia perdió sentido, quiero decirte que no te odio ni tampoco siento aversión por aquel que fue mi gran amigo.

Justamente, ahora que el mundo cambió radicalmente, te escribo para contarte que ya no amo la vida, pero a ti, aunque quisiera, a ti nunca te dejaré de amar.


Atentamente

IRO


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