2 de marzo de 2017

Carta al desamor: "Amor en tiempo de emoticones"


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Amor  en tiempos de emoticones
(Autor: El caballero de las flores)


Querida Sara,

He eliminado y agregado tantas veces tu número en mi teléfono, que ya me lo aprendí de memoria. Difícil es soportar la tentación de escribirte, de no leer tus estados, de no ver tus fotos. ¡Malditos sean los que inventaron Whatsapp! Tal vez no se les ocurrió pensar en aquellos que no podemos olvidar tan fácilmente. De pronto no se imaginan que a través de esa aplicación del demonio me dedico a observarte de lejos, oculto en las sombras. A ellos ni siquiera debe importarles el hecho de que a diario me quedo esperando un mensaje tuyo preguntando por mi día, por mis parciales, queriendo saber cómo estuvo mi viaje en el MIO. Aunque sé que aquellos caracteres nunca van a llegar, me deleito con esa fantasía de volver a leerte, tal y como lo hacía antes de que todo se fuera al traste. Tal vez lo mejor sería bloquearte; tal vez lo mejor sería arrojar mi celular al lago de la universidad y con él mis ideas tontas sobre una segunda oportunidad contigo. Pero me temo que esos esfuerzos no servirían de nada. ¿Qué gano con bloquearte en este gama baja, si no te puedo sacar de mi memoria? ¿De qué me sirve borrar las fotos que alguna vez me enviaste, si en mi mente persiste el recuerdo de tus labios rojos, de aquella piel blanca y delicada, y de aquel cabello negro como el carbón? Ojalá pudiera formatear mi cabeza. ¡Sé que con eso me liberaría de tanta basura, de tanto recuerdo nocivo! Con ello podría empezar de cero. Podría volver a caminar sin afanes por los pasillos del 315 sin el temor a encontrarte de frente. Tendría la oportunidad de ver de nuevo los lugares en los que compartimos miradas y momentos, y ya no habría nostalgia, ni dolor. Sin embargo, en este momento de reflexión caigo en cuenta que no soy un dispositivo que puede desvanecer todas sus experiencias vividas. Recuerdo que soy alguien que amó y que la embarró, que soy un ser que acostumbra a crear castillos en el aire y que se entrega con el alma aún sabiendo el riesgo tan grande que significa abrir el corazón. No podré restablecerme de fábrica como lo es mi mayor deseo, pero tendré que trabajar en una nueva versión de mí mismo: una mejorada, con la cual pueda volver al mercado y pueda estar disponible para nuevos usuarios.

Atte.

El Caballero de las Flores.

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