28 de agosto de 2017

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: Tu veneno



Tu veneno

Había una vez... así suelen comenzar muchas historias, pero esa vez no “había” algo, pues me sentía tan solo, tan vacío, era como la nada acompañado de la soledad, no “había” algo en esos instantes porque la verdad algo me hacía falta... me hacías falta tú. Por lo que un mejor comienzo seria…

Aquel día tú me hacías falta”, la misma falta que ya llevaba sintiendo estos dos meses que habían pasado desde tu despedida, claro si es que se le puede decir despedida el largarse sin avisar, dándome la espalda en el aeropuerto sin siquiera un hasta nunca, aun después de tratar de alcanzarte desesperadamente para tratar de convencerte de que siguieras conmigo. El tiempo paso, aun cuando yo seguía atrapado en aquel maldito instante, en algún momento el motivo de tu desaparición llegaría a mis oídos, el motivo por el que cortaste este vínculo de ya tantos años, finalmente habías decidido irte con aquel adinerado de cuatro décadas.

Solía pensar que me acompañarías en este camino por más tiempo, aun cuando si mucho podíamos sobrevivir con lo poco que difícilmente ganaba gracias a mi puño y letra. Sinceramente ya conocía esa faceta de ti, solo pensé que aquello que habíamos conseguido con nuestro propio trabajo, de la unión de nuestros esfuerzos, aunque no era mucho, te daría la felicidad suficiente como para matar esa mala maña de buscar solo a aquellos que te brindaran lujos a cambio de ser su juguete, dándoles gusto de acuerdo a la cantidad de billetes en sus bolsillos.

Solo me queda hacer uso del único antídoto que conozco para el veneno que es esta sensación de abandono, usar mi pluma para exorcizar todos y cada uno de los pensamientos que citan los recuerdos de lo que habíamos llegado a pasar ambos en nuestro difícil pero bello camino, aunque mi alma se derrumba con cada frase que refleja esta frustración, dejando una gran cantidad de escombros detrás de cada letra solo sé que durante el final de esta enfermedad, de mi alma quedara un pequeño trozo que se convertirá en una semilla, la semilla dará paso a una flor, una flor que nacerá en los escombros y cuando termine de derrumbarme esta flor ganara aún más belleza, ya que será la única que decorara el borde del abismo profundo y vacío en el que se convirtió mi interior.

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