31 de octubre de 2017

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: Sueño sin importancia.



Sueño sin importancia.

Anoche soñé que me llamaba y que me hablaba de algo sin importancia, me pareció muy divertido pero traté de no hacerlo evidente y la pregunté qué por qué era que no me preguntaba por qué estaba esquivo con usted desde hace varios días, eso de esquivo fue una palabra difícil de escoger, siempre me ha parecido un adjetivo bastante chistoso, pero que usted me respondía que era que no le importaba, que seguro si yo estaba bravo era por algo y que usted nunca me iba a rogar, será porque tenía otra clase de intereses con otras personas, pensé yo, pero que tenia de malo que solo me preguntara, que solo le hiciera un poquito de falta, que me extrañase mas que fuera por un instante…

También me imaginé que yo le contaba todo lo que sentía por usted, que la invitaba a un Juan Valdez y usted pedía un café extraño y le salía muy rico y se lo tomaba con mucha alegría, me gustaba verle la cara de emoción que tenía con ese café, parecía un ángel, bueno, de hecho siempre me ha parecido que si los ángeles no fueran arios ni caucásicos sino latinos morenitos seguro que usted entraría en la selección de los ángeles del cielo, vamos no diga nada, no es hora de modestias falsas, además de que usted es bastante simpática cuando dice cosas arrogantes, como cuando dijo que era muy buena…, ya sabe, recuerdo eso todos los días, ciertamente usted es una niña muy divertida, pero volvamos a lo que estaba: usted se tomaba el café y yo le contaba que desde hacía a algún tiempo había empezado a tener un cariño especial por usted, que la pensaba demasiado, que me estaba preocupando más de lo normal por su estado, que no se salía de mi cabeza, que quería dormir junto a usted todas las noches de mi vida y soñaba con despertarla en las mañanas, en fin, que usted me gusta.

Pero que usted respondía que posiblemente yo la había malinterpretado, que las cosas no eran así, que usted me quería como a un amigo, nada mas, que se sentía muy apenada por haberme confundido, que por favor la perdonara pero esto no podía ser, y yo le respondía que bueno, que se tranquilizara, que no era tan grave seguro que yo podría sobrellevarlo…, no tiene importancia, querida, al fin de cuentas ya lo sabía….

Tal vez fui un poco duro conmigo mismo anoche, ¿no?, pero, pues bueno…, así como imagino las respuestas que me harían muy feliz también tenía que probar el lado sensato, que usted se negaba, que tal vez es lo más posible en mi cabeza…, parezco un tipo muy pesimista, pero no sé, tal vez así si usted me dice que sí, sería una ganancia abrumadora, y si se niega me diría que al fin de cuentas obré sensatamente siendo pesimista.

Entonces esta mañana amanecí muy deprimido, casi llorando ante tan mala noche….

Así que decidí imaginar que otra vez le contaba en Juan Valdez lo que sentía, pero que esta vez usted se ponía nerviosa y me decía que era algo muy extraño, porque usted también sentía algo de lo mismo, y que también me había extrañado y también estuvo todo el tiempo al pie del teléfono en las vacaciones, esperando a que yo me decidiera a llamarla, porque yo era el hombre y tenía que dar el primer paso, yo me sonrojé en ese instante y usted siguió diciendo que quería verme un poco más, que no sabía si quería ser algo mío todavía, pero que quería tenerme más cerquita, y yo me sonreía porque era el hombre más feliz en ese instante, nos íbamos, y cuando íbamos camino a cualquier otro lado menos la universidad, usted me decía que le diera un beso.


Vaporeon II

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