5 de octubre de 2016

Concurso cuento corto: Génesis







Génesis

Pasaron milenios desde su conformación, aparentemente sucedió ayer aunque ya fue hace mucho. Ahí, en la aldea oculta de los pensamientos, existía una pequeña tribu de palabras, al principio reinaba el caos y la confusión, estaban mal escritas y carecían de significado. Por lo general migraban entre universos, atravesando libros, bibliotecas y estanterías. A veces se asentaban en la mente alienígena, para luego recorrer el intangible mundo de la imaginación.

Poco a poco se fueron organizando en la ciudad de las ideas, construyeron una pequeña sociedad donde se destacaron dos líderes peculiares. En las noches gobernaba el Espacio y en los días imperaban los mandatos del Tiempo. Ambos se complementaban y contradecían a la par, lo hecho por Espacio era inmediatamente destruido por Tiempo, y viceversa al intercambiarse el poder durante cada período. Las palabras se acostumbraron a ser sus fieles seguidores, acrecentando la extraña y simbiótica relación entre Espacio y Tiempo.

Ellos vivieron como reyes protegidos por sus murallas, los vasallos vigilaban la entrada de la fortaleza, mientras los otros miembros del séquito se encargaban de la cocina y la limpieza. Cada uno a su manera, con la delicadeza de la primavera y la templanza de la naturaleza, concedieron al pueblo prosperidad y abundancia. Sus impecables trabajos generaron envidia en los demás reinos de palabras, aumentando el regocijo y la felicidad.

La perfección fue precedida por el aburrimiento, las palabras agobiadas por la cotidianidad, exigían nuevas experiencias para cambiar la rutina diaria. Anhelaban grandes vivencias, dignas de transmitir a las siguientes generaciones. Acatando las peticiones, Tiempo partió con rumbo desconocido y empezó su travesía una mañana de Agosto. Superó las angostas fronteras del más allá, se había marchado sin despedirse. Deseaba volver con la respuesta maestra, la clave al enigma de la vida aclamado por sus adoradas palabras. Dejado el control a Espacio todo cambió.

Tiempo nunca regresó y las palabras se desesperaron por su ausencia. Motivadas por los hechos Viaje, Vacaciones y Aventura abandonaron la jaula, decidieron perseguir a Tiempo con la distante ilusión de encontrarle. Querían verlo y preguntarle sobre el misterioso origen de sus desdichadas existencias, con tan mala suerte no lograron cruzar hacia el más allá. Se perdieron del camino y desaparecieron en el inteligible rincón del olvido.
La situación se puso tensa, ahora las palabras no podían salir. Entonces Espacio trató de calmar a todos con su habitual discurso nocturno, él intentaba apaciguar los ánimos pero sus esfuerzos fracasaron. Las palabras no tuvieron consuelo, Dinámica no aguanto la fría prisión estática, a la cual había sido condenada desde la desaparición de Tiempo y se suicidó bajo la presión del momento. El resto de palabras quedaron estupefactas, una tras otra fueron explotando de la ira hasta extinguirse.

Así se creó la conciencia, con el desgarrador crujido del “big bang” aparecieron los liberales recuerdos de nuestra presencia. A partir de ese instante la suerte estuvo echada y el resto de la historia ya ha sido contada. Iniciaron los primeros pasos del hombre en el planeta Tierra.

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