22 de octubre de 2016

Concurso cuento corto: Mártir de sus ideas



Mártir de sus ideas
 
  Este relato lo topé, clandestino en la biblioteca de Oxford. Como no figuraba en la colección, me apropié de él.
      
Habían dos clases de días, brillantes u opacos. Inhaló profundamente interiorizando que era uno opaco, tendencia a tormentoso. Su esposa Henriette advirtió su pesadumbre. Para darle espacio, había salido a la playa con la hija.
 
Tal vez daría un paseo, pues temió una aparición de la sombra. Muchos sabían de sus repentinas depresiones, solo Henriette sobre el susurrante espectro.
 
Saliendo por el portón, deslumbró sobre la mesa, su portafolios abierto. Sucumbió a la tentación de revisar un articulo sobre movimiento Browniano. Autoría de una estrella emergente en ciencia. Se confortó en el sillón frente al ventanal y revolvió los papeles. Encontró un paquete del que no recordó procedencia.
 
La cubierta tenía inscrita la leyenda, “Thot Bibliothek”. Era un texto en ingles, hojas amarillentas y desgastadas, el material no era papel común, pergamino o papiro, las letras, semejantes a la imprenta, pero más impecables. No apreció nunca artesanía igual.
 
Interpretó el texto, como apuntes de dos desconocidos filósofos de la ciencia que firmaban, Tubilok y Tarimán. Él lenguaje ostentado era atípico. Se resaltaba que se habían inspirado en notas de un antiguo científico. Le extasió, todo acaecía a su mismo campo de acción: mecánica estadística.
 
Proponían una conclusión, que él ya había derivado de la mecánica estadística (pero que le era inverosímil). Contradiciendo la noción aceptada, conforme la segunda termoley: “la dirección del tiempo es objetiva, avanza siempre al incremento entrópico (cantidad de desorden)”, postulaban en contraposición, el espacio-tiempo incluyendo simetría en el tiempo, tornando futuro y pasado atemporales, cada instante configurado y yuxtapuesto visto desde una quinta dimensión.
 
Tras terminar de leer, anotó sintetizando: “los seres vivos solo pueden funcionar en el sentido que aumenta la entropía: en esa dirección se realiza todo proceso biológico. Lo que llevo a cuestionar, que el tiempo podría retroceder incontables veces y ninguna conciencia percibirlo. A menos que, fuera concebida para funcionar en sentido contrario al de la entropía, sentido contraentrópico. Análogo a un reloj confeccionado para funcionar en sentido antihorario.
 
Se sugería una máquina imaginativa, programable: computador cuántico, capaz de simular la conciencia descrita. El proceso mental emulado, comenzaría en su final y terminaría en su principio. Reduciendo la dirección del tiempo a una percepción psicológica, mera noción subjetiva.
 
Se especuló sobre estos entes, dispuestos en el futuro, avanzando al presente ¿Tal vez esos seres y nosotros, podríamos sobrevivir al presente, pasando al pasado de los otros y alterar mutuamente la historia?
 
Desarrollaron un audaz absurdo, postulado por un R.Feynman <<otro desconocido>> afirmando que partículas viajaban en el tiempo causando fluctuaciones. El futuro y el pasado se interfieren entre sí. La sucesión de hechos y el universo era un solo cuerpo que evolucionaba”. Solucionando un problema de contradicción, de retrocasualidad de un tal K.Gödel…”
 
<<Vuelve la máxima Heráclitea>> pensó <<“No hay cosas, solo procesos. El cosmos es un único fuego, que arde a diferentes medidas”.
 
La sección final especulaba sobre un ánima: Astra. De naturaleza tal que funcionara dualmente, entrópica y contraentrópicamente. El hipotético ser, sería coprecente: conocería el desarrollo de su existencia completa.
 
La habitación se oscurece, el aire se espesa. La sombra regresa para perturbar la cordura. Se materializa en medió del salón. Adopta geometrías imposibles, planas, espesores puntuales. colapsa, se dobla y superpone. Mirarle es observar una informe apertura a noches estrelladas. Por primera vez habla y no susurra. Siente sus carnes sublimarse, viaja atravesándolo todo, en todos los momentos simultáneamente. Ve sin ojos visiones del futuro, el pasado, ¡No! No hay futuro o pasado, todo conforma un solo cuerpo, cronología y espacio, transmutan en conjunción. Ve más allá del primum movens, y la muerte térmica. La teofanía del origen y aniquilación del tiempo destruye la mente de otro hombre.
 
Al entrar en el salón, su hija lo vio, colgando del marco del ventanal, ahorcado de su camisa.
 
Días después, llegó la noticia a Albert Einstein.
 
 
-¿Boltzmann muerto? Un mártir de sus ideas- lamentó.
 
¿Quién puso la historia en esa estantería? ¿Quién la escribió? Fascina pensar... ha sido dispuesta para inspirar a ¿Científicos? ¿Tubilok y Tariman? O ¿La inspiración será la síntesis concebido antes del suicidio?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios enriquecen nuestra Biblioteca ¡Gracias por Visitarnos!

Mural del despecho: lo que nunca te dije