26 de octubre de 2017

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17 ESCILANTE ANTE EL ESPEJO DEL ALMA




ESCILANTE ANTE EL ESPEJO DEL ALMA

Pero como se atreven los hombres a cruzar mis dominios, ellos todo lo quieren hacer, de todo se creen dueños, aun con el semblante de guerreros atormentados ¿se atreven a desafiarme?, sin importar las consecuencias ¡si quieren pasar tendrán que pagar! Pero no cualquier precio, me darán sus vidas y todo cuanto traigan.

Algunos se han atrevido a suplicarme que no los mate, gritan ¡Piedad, piedad feroz bestia! ¿Qué te hemos hecho? Por los dioses; no nos mates. Pero yo, me hago la sorda y con fuertes aullidos o voces no entendibles para ellos, les perturbo, ¡claro que no soy tan desconsiderada! porque mucho antes de que enloquezcan o sus corazones se detengan drásticamente al hervir la sangre por la adrenalina del temor, yo los digiero. De esta manera, muestro mi compasión, quitando su sufrimiento y tratando de aliviar los míos.

¡Si! Sufro… Aunque a nadie se lo demuestro, padezco tormentos desde el mismo momento en que fui transformada en esto tan extraño que ahora soy. No podría decir soy mujer, aunque conserve mi hermoso torso o cuerpo de Ninfa; tampoco puedo decir que soy dragón, porque en realidad soy un ser con seis largos y serpentinos cuellos adornado con espantosas cabezas; la belleza que me caracterizaba me ha abandonado como lo hizo con Luz Bel cuando fue expulsado del Cielo, sin mentirme a mí misma ¡soy un espanto¡ en cada cabeza tengo tres hileras de dientes, y que mal olor poseen, aunque son perfectos para triturar mis alimentos, hasta el momento solo he perdido tres colmillitos ¿Pero quién lo notara? ¿A quién le importara ese insignificante detalle a la hora de ser digerido por mí? mientras que mis doce patas son de otra naturaleza, más parecidas a las patas de los perros, ¡pero que rápido se mueven a la hora de la cacería!

Todo este vomito de ser monstruoso por culpa de la malvada Circe que me transformo en esto ser indeseable. Esa bruja llena de celos y envidia porque Glauco, el dios marino a quien ella amaba, se enamoró de mí perdidamente.

¿Acaso tengo la culpa de haber nacido más hermosa que ella? es asunto de los dioses determinar quién será una Ninfa. Y si ellos decidieron que yo fuese una de ellas, gozo de humildad por no haber sido cualquier Ninfa, sino la más hermosa entre ellas. Mi cuerpo perfectamente elaborado, tanto así que aun las diosas me envidiaban; los hombres me deseaban, pero… Estos ahora me persiguen para matarme, antes, sin necesidad de conjuros, pócimas o engaños, permanecían cautivados por mi desbordante belleza, mientras Circe se revolcaba en la envidia y amargura y empleaba artimañas para atraparlos, ellos me perseguían a donde fuera, solo por el deseo de estar cerca de mí, y yo les complacía en sus deleites. Ahora, solo me queda resignarme a mitigar mi sufrimiento devorando, causando tristezas, así como yo he sufrido, aquellos a quienes esperan a quienes no volverán a ser vistos, también lloraran y recompensaran todo mi sufrimiento.


Autor: Ninfa la Bella.

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