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VI Concurso de cuento corto: LA OBSERVACIÓN DE MATEO

 

Como era costumbre Mateo se encontraba en la biblioteca. Meses atrás se acomplejaba por no contar con una computadora o celular inteligente como sus otros compañeros, por lo cual se veía obligado a ir a la biblioteca, al principio ese lugar le parecía silencioso y aburrido, sin embargo, las tareas no se hacen solas y debía terminarlas, estaba acorralado, sus padres hacían un esfuerzo enorme para darle la oportunidad de estudiar y no podía desaprovecharla.

 

Poco a poco ese lugar se convirtió en un espacio inimaginable podía dejarse llevar por su imaginación y deleitarse con el olor de un libro nuevo. Mateo iba de continuo y había destinado un lugar para hacerse, era la última mesa al lado derecho de la biblioteca, desde ahí podía observar todo, desde la sonrisa de la bibliotecaria al leer el libro de poemas y recibir cómplices miradas del jardinero, hasta el niño que con ruido entraba al lugar y al verse sorprendido, no le quedaba más que guardar silencio y sentarse en una de las mesas de enfrente.

 

Mateo no se había percatado de su sentido de observación, hasta que recordaba cada uno de los movimientos de la biblioteca y podía decir con detalles que pasaba cada día.

 

Un día Mateo al dirigir una rápida mirada a la puerta, presenció la entrada de un niño, aquel era delgado, de cabello negro y ojos radiantes, se acercó al lugar asignado para la información, recibió en silencio algunas las instrucciones de la bibliotecaria y se sentó en la mesa contigua a él, sacó su material de trabajo y empezó a leer su texto. Al momento Mateo se dio cuenta que el niño estaba metido en sus pensamientos y apartaba la mirada del texto. Duró poco y se fue.

 

Días después el niño volvió nuevamente con las mismas características. A Mateo le crecía la curiosidad y decidió preparar algunas preguntas, buscando el momento justo para cuestionarlo. Cuando se presentó la oportunidad, espero que se instalará y le hizo un par de preguntas, se impresionó al ver su respuesta, el niño se limitó a decir sí o no y él no quiso seguir preguntando, tenía la impresión que no quería hablar y no quería molestarlo. Mateo solo se limitó a observar, cuando al pasar por su lado fijó su mirada al cuaderno que brillaba ante sus ojos, se dio cuenta que era un gran dibujante, tenía dibujos de caricaturas, rostros y algunos trazos, quién era ese extraño niño se preguntaba una y otra vez en su mente, así que decidió buscar información por otras fuentes, encontró algunos detalles por ejemplo que amaba las matemáticas y estudiaba en su misma escuela en un grado mayor que él, hablaba poco pero era muy inteligente.

 

Mateo siguió observando y aceptando a las diferentes personas que se presentaban en su biblioteca, conociendo que todos tenemos unas particularidades que nos hacen únicos, ya no le preocupaba enfocarse en lo que no tenía, había comprendido el verdadero valor de las cosas que está escondido a nuestro alrededor, si nos atrevemos a observar.

 

FIN



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