Ir al contenido principal

VIII Concurso del cuento corto, EL OLOR DE MI MUERTE

El olor de mi muerte


Sus manos temblaban, el olor desagradable que emanaba, quemaba mi ser lentamente, la veía morir y no podía hacer nada para salvarla, veía como su vida terminaba, aunque yo le decía que apenas comenzaba en incontables ocasiones con el intento de salvarla un poco.

- Hijo, cada vez que me levantó siento que ya no estoy aquí, sé que lo hago está mal, no quiero hacerles daño a ustedes. 

- Madre, ¿a qué le tienes miedo? Tú puedes dejarlo, no naciste fumando. Reafirmé la lógica de esta confirmación que anteriormente me habían dicho. 

Llegaba de la universidad a las seis de la tarde como ya era habitual todos los viernes, no sé qué tienen los viernes para mí, que le recuerdan en

el crepúsculo del día que uno tiene unos problemas en la vida que no ha solucionado, le recuerdan a uno que no somos ajenos de nuestra propia vida, aunque muchas veces queramos que así sea. Vi a mi mamá que probablemente había llegado una hora antes como también era de costumbre, con la misma imagen que durante toda la semana había ignorado, pero que este día en particular no podía seguir evitando.

Sentada con un tono de pesadez, la mirada pérdida, y sobre el mueble que va directamente a la puerta, esperándome, me dice: - ¡¿cómo te fue, hijo?!

Con voz de resignación le dije: -bien, madre, y a ti, ¿cómo te fue?

Por lo que mi madre pasaba era muy fuerte y sabía y sentía que no iba a tener una buena salud, pero ella con el ánimo que siempre la

caracterizaba, me empezaba a contar su día, las discusiones que había tenido con sus compañeras, incluso las veces que discutió con su jefe, que ambos insultábamos con ahínco por nosotros considerarlo como la peor escoria que haya conocido nuestra familia. 

Todo esto me lo decía entre el humo desagradable que salía y se esparcía por el aire de mi casa con frialdad y con el alma de mi madre. Sí, sabía que así como el humo se iba, el alma de ella de a poco se iba con él.

Mi madre no le encontraba sentido a nada de lo que hacía .Se levantaba todos los días a las seis y treinta, montaba la greca en el fuego, se despedía de nosotros, sus hijos, se bañaba, y a las siete salía en su moto al trabajo, cumplía con sus deberes, llegaba a las cinco a casa, y no encontraba nada diferente, esto lo hacía los cinco días de la semana, en un ocasión me dijo: 

-”Siento que ya no tengo nada más que hacer en esta vida”. tenía dos hijos a los cuales amaba, pero nada de eso le daba sentido a su vida, no todo es color de rosas, nosotros no éramos su motor, o tal vez, solo era gracias a nosotros que se aferraba fuerte del hilo del que pendía. 

Fue uno de los momentos más tristes en mi vida, quedé helado, y no recuerdo qué le dije, solo recuerdo las palabras de ella, en ese momento me di cuenta que no podría encontrar una manera de salvarla, mi madre se moría lentamente, sabía que en cualquier día me llegaría la noticia, poco a poco me fui preparando, tal vez se piense que tomo el asunto de la muerte a la ligera, y más el de un ser como la madre, pero no veía otra opción, yo la amaba mucho, y me sentía frustrado, no sabía qué hacer, odiaba los viernes más que cualquier otro día.

Estaba yo en la calle, hablando con un amigo, cuando de pronto siento un olor desagradable, el olor que sentía era el de ese distinguido

cigarrillo que fumaba mi madre, no había nadie a nuestro alrededor, pero pude olerlo, y de pronto un nudo se formó en mi garganta, parpadeé, el

mundo se volvió blanco, y me senté a llorar como un niño sobre mis rodillas, mientras mi amigo trataba de preguntarme por qué lo hacía. 

Le dije, entre sollozos y voz trémula - "Siento que ya no tengo nada más que hacer en esta vida"



Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

VIII concurso del cuento corto, ¿NO SABES DE SEBAS?

 ¿ NO SABES DE SEBAS? Toda las comodidades posibles su familia le entregó, vistió bonito bajo la luna y fresco bajo el sol, no le gustaba la lluvia y se quejaba del calor; la primera su cabello despeinó, la segunda excesiva transpiración le brindó. Estudió, entrenó y trabajó, pero nada de eso le gustó. Sus parientes le enseñaron lo bueno y lo malo él escogió. Una amistad le presentó la calle y eso sí que le encantó. Conoció una amiga nueva y con ella se quedó, fue un cambio abismal; pasó de su casa a un callejón. La ese se agrandó, ahora se cree un dios, dejó de ver por ojos ajenos y de todo se adueñó. Venía de la nada, pero iba por todo. Las caricias de su madre jamás las aceptó, las de su abuela siempre las ignoró, y los consejos de sus tíos nunca los escuchó. Hasta los quince años de su casa no salió. Si un día quiso aquellos zapatos; mami se los compró Quería estar a la moda; papi lo vistió. Como la e, salió de noche sin saber para dónde fue, vistiendo de negro desde la cabe...

BiblioExperiencia: Manuel López Izquierdo: el escritor del futuro

Leidy Xiomara Ponce Castillo Autora: Leidy Xiomara Ponce Castillo Estudiante Es un poco confuso lo que enocasiones se le ocurre a los hombres. Unos creen que con el hecho de madurar indican sabiduría. ¡Qué error! La gente se pone más tonta porque esconde al niño para sacar al hombre Lexi P11 Esta frase podría definir la vida e historia de Manuel López Izquierdo; aunque nadie hubiera dado un centavo por él, es hoy por hoy un escritor de cuentos infantiles. Sus libros desde hace poco han logrado introducirse en muchos hogares de nuestro país, y piensa extenderse en otros países como Chile, Ecuador y México. Manuel López Izquierdo un hombre que desde hace 48 años habita este planeta con el fin de disfrutarlo; apasionado por la vida y por todo lo que está a su alrededor, le encanta escribirle a la muerte, al anciano que estuvo y ya no está, a las mujeres y su profundo sexto sentido, a la sociedad, la naturaleza, al canto de las aves y hasta al r...