Ir al contenido principal

Carta al desamor: "Ozlëm"


Amor, Anti San Valentín, Concurso Las cartas al desamor, Desamor, División de Bibliotecas, Estudiantes Universitarios, Univalle,


Özlem
(Autora: Heaven)


Espero encerrado entre las cuatro paredes de mi soledad. Transformo en melodías rotas cada sentimiento maldito de posibles amores. Extraño mirarte desde la pared transparente del viento.

Recuerdo conforme puedo cada facción tuya, y las limitadas veces que las melódicas notas de tu voz acariciaron mis mejillas como la cálida y fresca brisa mañanera. Miro entre mis notas arrugadas y partituras viejas las canciones rotas que escribí alguna vez para ti.

Hace mucho que no te veo, y extraño como lucían tus ojos a través de las delgadas monturas de ese tomate opaco que sostenía tus lentes. Dibujo tu rostro en las torcidas líneas que forman las gotas al chocar con la ventana; luchando incansables por borrar mi arduo trabajo de graficar tu diabólica belleza.

Encuentro entretenido cantar con mis dedos la perfección de tus manos, y el arte que podían crear las mismas. Hay que decir que las extraño. Sí, extraño tus manos, esas de dedos largos y uñas perfectamente cortadas, esas de palmas ásperas que podían quizá, mover con leves caricias y hacer que cada neurona enviara estímulos de felicidad. Como si no fueran suficientes las descargas eléctricas que me recorrían con sólo escuchar tu voz.

Aún amo el brillo de tus labios, la inmensidad de tus ojos reflejada en las azuladas y peligrosas aguas marinas que tanto amabas, y esa detestable manía de pasar tus falanges entre las oscuras hebras de tu cabello. Como lo extraño y odio a la vez.

Me permito intentar borrarte, como solías hacerlo tú con los curvos, horizontales y verticales trazos de carboncillo hechos sobre una inmaculada hoja de papel, pero termino mirando allí mi presencia fantasma.

Como anhelo y anhelaba hacer parte de tus pensamientos. Como deseaba dejar de sólo observarte a lo lejos haciéndote protagonista del llanto y suspiros de mi guitarra. Como quería ser más que las olvidadas estrellas que dotaste de nombres imaginarios aquella noche mientras esperabas su llegada.


Como sueño con regresar el tiempo y seguir observando tu lento caminar, tu descuidada apariencia y la infinita presencia de tu sonrisa. Sí, sólo eso. Seguir siendo la sombra que te anhela y que sin embargo, está destinada a inspirarse en la descuidada complicidad de tus labios y los suyos al besarse.


Autora: Heaven


Özlem: Significa Anhelo en Turco y se utiliza con frecuencia como nombre femenino. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

BiblioExperiencia: Manuel López Izquierdo: el escritor del futuro

Leidy Xiomara Ponce Castillo Autora: Leidy Xiomara Ponce Castillo Estudiante Es un poco confuso lo que enocasiones se le ocurre a los hombres. Unos creen que con el hecho de madurar indican sabiduría. ¡Qué error! La gente se pone más tonta porque esconde al niño para sacar al hombre Lexi P11 Esta frase podría definir la vida e historia de Manuel López Izquierdo; aunque nadie hubiera dado un centavo por él, es hoy por hoy un escritor de cuentos infantiles. Sus libros desde hace poco han logrado introducirse en muchos hogares de nuestro país, y piensa extenderse en otros países como Chile, Ecuador y México. Manuel López Izquierdo un hombre que desde hace 48 años habita este planeta con el fin de disfrutarlo; apasionado por la vida y por todo lo que está a su alrededor, le encanta escribirle a la muerte, al anciano que estuvo y ya no está, a las mujeres y su profundo sexto sentido, a la sociedad, la naturaleza, al canto de las aves y hasta al r...

VII Concurso del cuento corto, MI GRAN AMIGO EL SICARIO

  Alex es un niño de tan solo nueve años, juega todas las tardes en su bicicleta con sus amigos en el parque de sol a sol. Viven de lo que su madre consigue algo escaso, pero con amor. Su madre trabaja de casa en casa, deja a su niño en la escuela, rumbo a la odisea, camino al apuro de tenerle en la mesa un buen manjar, estregando, estregando Teresa quiere que su niño vea ese esfuerzo, el de trabajar.   Ya es mediodía, Alex sale de la escuela con amigos y sonrisas a sus casas van a dar, llega a la suya encontrando a mamá con un buen plato de comida que se sientan a disfrutar.   El reloj marca las cuatro, una tarde agradable, Alex llega al parque donde se encuentran sus amigos, juegan, se divierten. Se pone dichoso al ver llegar a su mejor amigo, ¡hola! Juan, mi parcero como vas, crecieron juntos en el barrio, desde muy chicos se hicieron hermanos. Alex y Juan junto a los parceros, salen en las tardes todos los días a contarse historias y a olvidarse de su realidad...