Ir al contenido principal

Quinto Concurso de Cuento Corto: Un corto encuentro.



Un corto encuentro.


De repente sentí el calor de una mano en mi espalda, era una mano pequeña, pero me sujeto con firmeza. Es una mujer pensé, debe serlo ya que al apretar su mano sentía sus uñas en mi piel, además era una mano suave y no sé por qué razón llegue incluso a imaginar que era la mano de una persona bondadosa, ¡ja ja! una idea un poco apresurada al juzgar el carácter de alguien solo por el calor que dejo su mano en mi piel.


Pensé todo esto en un mínimo instante y seguía perdido divagando en mis pensamientos hasta que escuché una tierna voz reclamarme:

- ¿Por qué lo haces?

Entonces sin dar vuelta, ni quitar la mirada de mi objetivo le respondí:


-Le perdí el sentido, ya no me importa nada.

Al escuchar mi respuesta creo que ella me entendió ya que se quedo en silencio, debe estar pensando, me dije en mi mente. Entonces con voz titubeante me cuestiono por segunda vez:


- ¿Ya no lo soportas cierto?

¿Ya no lo soporto? Entonces si me entiende, pensé en mis adentros. No puede ser que en estos precisos momentos por fin encuentro alguien que me entiende o que por lo menos trata de hacerlo. Era extraño, solo me ha cuestionado en 2 ocasiones y con eso dejé de sentirme tan solo, creí que alguien por fin me comprendía.


Debía responderle como mínimo gesto de gratitud por prestarme, aunque sea un poco de atención…


-No lo soporto, ni a las sombras que me perturban, ni las inconsistencias que siente el alma…Si es que el alma siente y si por casualidad existiera alma.


Ya no quiero dudar de todo, ya no quiero cuestionarme nada. Vivir tranquilo el instante e ignorar la monotonía diaria, mentirme en todo sentido y no detallar nada, tan solo ¨vivir la vida¨ sumido en la ignorancia.


Le cogí fastidio a todo, ya no me satisface nada. Por pensar en lo impensable y decepcionarme de no haber logrado nada. Aspirar a la grandeza y olvidar esta existencia amarga. Pensar en lo sagrado como las banas satisfacciones humanas y encontrar en la    calle y la noche el placer que me hace falta.


La pasión me es esquiva, ya en nada encuentro razón, no hay motivación alguna ni     objetivo orientador. Y esta carrera tan bella, quiero pensar que por algo importante me  escogió, pero yo solo reniego y la critico creyéndome digno de dar mi opinión.


Solo, me encuentro en esta vida con amor o sin amor, seguir es acto de valentía y yo soy      un cobarde de corazón. Ni sentido, ni placer, ni pasión, es imposible seguir adelante sin    tener clara una convicción.


De repente sentí que me soltó, casi pierdo el equilibrio y mientras giraba mi cabeza para ver por qué lo hizo la vi parada al lado mío en el antepecho del corredor. Me miro con una sonrisa muy grande y susurrando me respondió:

 

  -Tienes razón…

 

Entonces la vi saltar, intenté agarrarla, pero fue un intento fallido. Me quede asombrado, atónito. No entendía nada de lo que acababa de ocurrir, mi cabeza daba mil vueltas tratando de entenderlo. Esta persona tan amable y bondadosa que su ayuda me brindo se veía muy segura y contenta, entonces ¿por qué se me adelanto en la decisión? ¿Fue mi culpa? Tal vez no debí decir nada, tal vez solo debí saltar al vacío. Si, eso fue. Otra vez fui un cobarde, no tuve el valor de hacerlo y su muerte fue el resultado de nuestra desdichada conversación…


Había mucho ruido, todos los estudiantes del 380 salieron a ver lo ocurrido y mientras miraban el cadáver de aquella mujer vieron gotas caer sobre ella, al subir la mirada se dieron cuenta que eran mis lágrimas, vieron mi rostro atormentado.


Se quedaron en silencio, solo mirándome.


Seque mis lagrimas con mis manos frías, tome aire y salte…No podía seguir con esta mierda de vida, y ahora aun mas al cargar con la muerte de la única mujer que me demostró interés…

 

POR: JUDAS





Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

Carta al desamor: "Te extraño"

Te extraño (Autora: Martina) <<Me duele pensar que todo es pasajero, me duele aceptarlo, y en esa misma lógica, aceptar que un día te irás, seguirás tu vida y tendrás muchas risas sin mí, al lado de alguien que no esté tan remendado>> Recuerdo muy bien el momento en que leí eso. Cuando lo hice me di cuenta de que te amaba más de lo que antes creía hacerlo, añoré estar a tu lado en esos momentos y que lo hubieras dicho mirándome a los ojos; te habría abrazado tan fuerte como nunca lo hice y te habría besado como siempre quisiste que lo hiciera; te habría hecho sentir que para mí nunca iba a haber alguien más, que pasaba mis días con el temor de perderte, que a medida que compartíamos nuestros días y nuestras vidas, aunque fuera por momentos, empezaba a querer compartir contigo el resto de mis días, empezaba a querer entregarte toda mi vida, y ser completamente devota a ti. No debí hacerlo. Lo sé. Pero es imposible controlar lo que sientes y hacia quien lo...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA

LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA “ Un montón de circunstancias, me presionaron a elegir; cuenta me di entonces que empezaba a vivir” Cuentan los insectos que hace tiempo vivió una araña que dizque no sabía tejer su telaraña, porque según era muy testaruda, le decían “la araña sorda” a pesar de que oía, pero no escuchaba. Que era tan flaca como un asterisco puesto que llevaba una obligatoria dieta en lugares con muy pocos insectos de su gusto. Las arañas viejas, los caracoles, los gusanos, las grandes hormigas, intentaban aconsejarla de que buscara un lugar digno de su especie para llevar la dieta que se merecen las buenas arañas y sobre todo que aprender a tejer; pero ésta se negaba a escuchar y presuntuosamente les contestaba: “¿Qué van a saber ustedes de cómo tiene que vivir una araña como yo? ¿Acaso ignoran que la naturaleza me ha dotado con el instinto de cazadora?”, al parecer, era ella que no comprendía quién ignoraba tal asunto. Es tanto, que una...