Ir al contenido principal

Quinto Concurso de Cuento Corto: HACE FRÍO


 


Hace frío. Puedo sentir como mis manos se congelan, incluso debajo de los guantes que llevo puestos. Al viento pareciera no importarle en lo absoluto que estoy muriendo de frío, y es como si estuviera jugando a robarme besos, pues muy de vez en cuando siento leves roces que congelan mis mejillas. Pero no me malentiendan; no me molesta en lo absoluto. Es todo lo contrario. Creo que justo ahora es la mejor compañía que puedo tener. El silencio y la soledad, quebrantados por un leve silbido que se escucha desde lo más profundo de la nada. Y es que, ¿alguna vez se han puesto a pensar de dónde viene el viento? Pues yo sí. Y por más explicaciones científicas que le den, siempre decido quedarme con la teoría de que el viento nace gracias al amor. Tal vez, en alguna parte muy recóndita del mundo, hay un pequeño espacio en donde la Luna y el Océano se intentan encontrar para expresarse su amor, y al no poder alcanzarse, la única forma de estar cerca el uno del otro es silbándose. Así es. Silbidos pícaros, tiernos, coquetos. Silbidos que buscan mostrar lo irónico de la vida, del destino, y del amor. Silbidos que luego vagan por todo el mundo, llenando a seres como yo de soledad, de vida, y de teorías locas como esta.

Hace frío. Por poco estaba olvidando el lugar en el que me encuentro. Y, no es un lugar en el que todos quisieran estar. Pero yo estoy, y yo quiero. Es difícil discernir entre un lugar en el que te sientes Tú, y un lugar al que puedes llamar hogar. Pero, ¿por qué ambos no pueden ser el mismo? Sí, que ambos sean lo mismo. Que a aquel sitio donde podemos ser Nosotros podamos llamarle hogar, y que nuestro hogar siempre sea un sitio en el que podamos ser nosotros. ¿Es mucho pedir eso? Pienso que no.

Hace frío. Ya empiezo a sentir como la oscuridad de la noche me acecha. Cada vez es un sentimiento más cercano, y me parece haberlo sentido antes. Ahora que lo pienso, creo que he estado aquí antes, aunque son muy borrosos los recuerdos que tengo. Veo a mi alrededor, tratando de distinguir algo en la penumbra que ahora me rodea y me sofoca. Lo único que viene a mi son memorias de risas, llantos, alegrías y tristezas. He estado aquí antes, y me niego a aceptar que esta sea mi última vez aquí.

Hace frío. Ahora todo es un poco más claro. Estoy muriendo. ¿Por qué? Quiero decir, no era mi hora. O eso creía. Aún no comprendo como puedes decidir cuando es o no tu hora de marcharte. Cómo puedes tener controlo sobre algo que te sobrepasa por mucho. Eso me estaba enloqueciendo. Lo único que sabía es que aún no era mi hora, y eso me desconcertaba. Tal vez, en uno de mis descuidos, había decidido que mi momento había llegado, y de ser así, tendría que aceptar mi último suspiro como si se tratase de uno más en mi existencia.

Hace frío, y aún no logro asimilar todo lo que está pasando. ¿Qué dirán todos los que me conocían? De seguro estarían decepcionados de mí. Pero, la verdad es que no había razón para que lo estuvieran. Yo no había elegido esto. Nadie me había preguntado si esto era lo que quería. Nunca se me dio a elegir entre quedarme o irme. Sentía que me habían traicionado. De alguna manera sentía que me habían dado un golpe por la espalda. Alguien más había decidido por mí. Eso me molestaba.

Hace frío. Mi último aliento me está abandonando. Se siente extraño. Es un vacío inexplicable, que a la vez me llena por completo. Irónico, ¿no? Cómo algo que te destruye puede traerte a la vez tanta paz. Mi momento ha llegado, y es hora de partir. Lo sé, no es uno de los finales más heroicos que leerán, pero es un final. Y eso es todo. Ya debo marcharme. No sé si iré a un lugar mejor o a un lugar peor. Sólo sé que iré a algún lugar. Y eso es suficiente. Lo es.

Hace frío.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

BiblioExperiencia: Manuel López Izquierdo: el escritor del futuro

Leidy Xiomara Ponce Castillo Autora: Leidy Xiomara Ponce Castillo Estudiante Es un poco confuso lo que enocasiones se le ocurre a los hombres. Unos creen que con el hecho de madurar indican sabiduría. ¡Qué error! La gente se pone más tonta porque esconde al niño para sacar al hombre Lexi P11 Esta frase podría definir la vida e historia de Manuel López Izquierdo; aunque nadie hubiera dado un centavo por él, es hoy por hoy un escritor de cuentos infantiles. Sus libros desde hace poco han logrado introducirse en muchos hogares de nuestro país, y piensa extenderse en otros países como Chile, Ecuador y México. Manuel López Izquierdo un hombre que desde hace 48 años habita este planeta con el fin de disfrutarlo; apasionado por la vida y por todo lo que está a su alrededor, le encanta escribirle a la muerte, al anciano que estuvo y ya no está, a las mujeres y su profundo sexto sentido, a la sociedad, la naturaleza, al canto de las aves y hasta al r...

VII Concurso del cuento corto, MI GRAN AMIGO EL SICARIO

  Alex es un niño de tan solo nueve años, juega todas las tardes en su bicicleta con sus amigos en el parque de sol a sol. Viven de lo que su madre consigue algo escaso, pero con amor. Su madre trabaja de casa en casa, deja a su niño en la escuela, rumbo a la odisea, camino al apuro de tenerle en la mesa un buen manjar, estregando, estregando Teresa quiere que su niño vea ese esfuerzo, el de trabajar.   Ya es mediodía, Alex sale de la escuela con amigos y sonrisas a sus casas van a dar, llega a la suya encontrando a mamá con un buen plato de comida que se sientan a disfrutar.   El reloj marca las cuatro, una tarde agradable, Alex llega al parque donde se encuentran sus amigos, juegan, se divierten. Se pone dichoso al ver llegar a su mejor amigo, ¡hola! Juan, mi parcero como vas, crecieron juntos en el barrio, desde muy chicos se hicieron hermanos. Alex y Juan junto a los parceros, salen en las tardes todos los días a contarse historias y a olvidarse de su realidad...