Ir al contenido principal

Cuarto concurso de cuento corto: La muerte en el ser que habla.





La muerte en el ser que habla.

El aire frío de la noche se filtraba por las ventanas, la luz trémula de las velas amenazaba la tranquilidad de los porteños y de nuevo, la extraña sensación de desasosiego en el ambiente. Pastora escuchó la última ruta del Ferrocarril y con ella, llegó la incertidumbre y el miedo.

Aún no amanecía, los pescadores como de costumbre ya iniciaban su labor, inmersos en el río magdalena, cerca del puente Monumental, lo vieron… la distorsionada imagen de un cuerpo boca abajo. Figura que perpetuaba con ella la monotonía que suponía sus vidas.

Conforme pasaban las horas, los habitantes del pueblo entendían el mensaje que los gallinazos daban al sobrevolar las aguas del río; un nuevo cuerpo sin vida, sin esperanzas, con una gran historia que contar y que simplemente no sería contada. Los pescadores recogieron el cuerpo inerte de un hombre corpulento, de estatura promedio, y mediana edad, en cuyo rostro yacía incrustada una bala; el rastro de sangre en su cabeza inmortalizaba en la memoria de un país el rastro de un suplicio.

Las puertas del cementerio municipal permanecían abiertas desde temprano a la espera de nuevos visitantes, quienes poco a poco fueron llegando, más que morbo, los movía la solidaridad; aunque era ya costumbre, nadie se acostumbraba. Entre ellos, Pastora y su esposo, humildes agricultores de cacao, quienes se dirigieron directo al pabellón donde descansaban los centenares de cuerpos sin nombre y oraron con fervor por el alma de un desconocido.

En particular aquel desconocido llamó la atención de Pastora, vio en él a alguien en quién cimentar sus sórdidos sueños y depositar su fe ya perdida. La curiosidad inundó su mente… ¿quién era ese hombre?, ¿qué habría sido de su vida?, ¿quién rezaría por su alma?, en un instinto de osadía fue paradójicamente cobarde, se lanzó sobre el sepulcro y lloró la muerte. Pero no lloró solo por aquel hombre sin nombre; lloró con impotencia por cada inocente, por cada huérfano, por cada viuda, por cada madre que como ella, vive el dolor indescriptible de la ausencia, por cada víctima que perece en desconsuelo frente a este brutal conflicto.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

VIII concurso del cuento corto, ¿NO SABES DE SEBAS?

 ¿ NO SABES DE SEBAS? Toda las comodidades posibles su familia le entregó, vistió bonito bajo la luna y fresco bajo el sol, no le gustaba la lluvia y se quejaba del calor; la primera su cabello despeinó, la segunda excesiva transpiración le brindó. Estudió, entrenó y trabajó, pero nada de eso le gustó. Sus parientes le enseñaron lo bueno y lo malo él escogió. Una amistad le presentó la calle y eso sí que le encantó. Conoció una amiga nueva y con ella se quedó, fue un cambio abismal; pasó de su casa a un callejón. La ese se agrandó, ahora se cree un dios, dejó de ver por ojos ajenos y de todo se adueñó. Venía de la nada, pero iba por todo. Las caricias de su madre jamás las aceptó, las de su abuela siempre las ignoró, y los consejos de sus tíos nunca los escuchó. Hasta los quince años de su casa no salió. Si un día quiso aquellos zapatos; mami se los compró Quería estar a la moda; papi lo vistió. Como la e, salió de noche sin saber para dónde fue, vistiendo de negro desde la cabe...

BiblioExperiencia: Manuel López Izquierdo: el escritor del futuro

Leidy Xiomara Ponce Castillo Autora: Leidy Xiomara Ponce Castillo Estudiante Es un poco confuso lo que enocasiones se le ocurre a los hombres. Unos creen que con el hecho de madurar indican sabiduría. ¡Qué error! La gente se pone más tonta porque esconde al niño para sacar al hombre Lexi P11 Esta frase podría definir la vida e historia de Manuel López Izquierdo; aunque nadie hubiera dado un centavo por él, es hoy por hoy un escritor de cuentos infantiles. Sus libros desde hace poco han logrado introducirse en muchos hogares de nuestro país, y piensa extenderse en otros países como Chile, Ecuador y México. Manuel López Izquierdo un hombre que desde hace 48 años habita este planeta con el fin de disfrutarlo; apasionado por la vida y por todo lo que está a su alrededor, le encanta escribirle a la muerte, al anciano que estuvo y ya no está, a las mujeres y su profundo sexto sentido, a la sociedad, la naturaleza, al canto de las aves y hasta al r...