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Quinto Concurso de Cuento Corto: El ultimo recuerdo

 


El ultimo recuerdo

 

Cuando las hojas de los árboles en la época de verano se movían con una libertad particular, en la radio se reproducían canciones que estimulaban la sensibilidad humana. También, en ese momento reposaba sobre una silla de madera, un espíritu con su baúl de recuerdos, que no era visible para nadie ni para su propio dueño, solo se sabía con certeza que la palabra “memoria” se adecuaba a su descripción, ese término con un número tan reducido de letras hizo que pasaran por su mente mil y una incógnitas, se preguntaba a sí mismo: ¿Por qué aquellas fotografías captadas con un órgano tan sorprendente como el ojo ahora no eran tan claras? y ¿Por qué el baúl tenía el poder de decidir “Este recuerdo si” o “Este recuerdo no”?


Entonces, esa tarde cerró sus ojos para comenzar una travesía especial, desafiando el poder de su espíritu con la memoria intangible para navegar, no en un barco, viajar, no en bus o avión sino simplemente con el poder de todos los sentidos. Su primera y única parada en esa disputa fue cuando se encontraba en su habitación, sus lágrimas incontrolables secadas con el suéter de su madre donde aún permanecía el olor de su perfume, sintiendo como si la abrazara cada vez que quisiera, este momento donde la realidad se confundió con el recuerdo, el espíritu entendió que había ganado pero esa victoria fue arrebatada en segundos, cuando sintió que no podía moverse, y su espíritu se iba desvaneciendo en la silla de madera.

 

Ahora, una tapa de vidrio del féretro separaba su rostro de carne y hueso con el de su madre desconsolada, ahí, entendió que no todos los momentos y todas las personas que pasan por la vida pueden ser recordados y palpables; mientras tanto en el fondo la multitud entonaba:

-Dale, Señor el descanso eterno, brille para él la luz perpetua.

 

Bianchis


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