Ir al contenido principal

Quinto Concurso de Cuento Corto: VOTOS DE AMOR



VOTOS DE AMOR
 
Alipa
 
La vida de alguien que nació con una parte de su cuerpo paralizado a causa de un mal procedimiento médico puede llegar a ser muy difícil en un mundo en el que las apariencias y los estigmas van por encima de todo y Natalie, tenía tan solo 5 años cuando sus padres, abrumados por la idea de tener una hija diferente a los demás niños decidieron abandonarla en un viejo orfanato sin siquiera explicarle por qué y huyendo sin hacer caso alguno del estruendoso llanto y los desgarradores gritos de una niña que no entendía los motivos de su abandono.

Nueve meses después, una pareja de médicos muy adinerados pero sin posibilidades de concebir la adoptaron junto con otro bebé del mismo orfanato y les llenaron de cuanto amor y comodidades estuvieron a la mano, sin embargo, la pequeña Natalie si bien, tuvo una buena infancia y sentía un profundo amor y agradecimiento para con sus padres adoptivos, creció llena de remordimiento y dolor gracias al abandono que sufrió y cada día le pedía al cielo que la hiciese una niña normal para que por fin fuese digna de un amor real.

Justo el día de su cumpleaños #18, mientras estaba en la fila del súper esperando su turno para pagar, Natalie conoció a un chico con el que rápidamente empatizó y sin dudarlo dos veces, lo invitó a su celebración de cumpleaños esa misma noche.

Natalie y Daniel se hicieron inseparables y luego de unos meses de noviazgo apresurado tomaron la decisión de casarse sin importar la oposición de los demás ante tal unión prematura. Ella no lo dejaría ir, estaba segura que él era el amor de su vida y estaba dispuesta a dejarlo todo con tal de pasar el resto de sus días al lado de aquel chico que parecía amar incluso aquello que sus padres habrían odiado.

El gran día llegó, fue una boda hermosa con pocos invitados, algo solemne y familiar y la feliz pareja salió entre una lluvia de arroz que los asistentes lanzaban deseándoles un matrimonio lleno de alegrías y bendiciones y pronto abordarían el vehículo que los conduciría a su tan anhelada luna de miel pero justo antes de salir, la hermana de Daniel le entregó a Natalie una pequeña caja que albergaba un gran y letal secreto.

Natalie, sin embargo, siempre pensó que su cuñada la detestaba por su apariencia, así que dejó la caja en la parte de abajo de su asiento y se dedicó a cantar y reír junto con su amado. Kilómetros más adelante, poco antes de que los últimos rayos de sol murieran, el ahora esposo de Natalie le confesó como último acto de amor que ella sería el elemento final para una larga colección de corazones enamorados que había empezado años atrás y sin dar chance de nada le ensartó un puñal en el pecho y salió del auto esperando que muriera enamorada y lentamente para sacarle el corazón y llevarlo en un frasco a su gran santuario de amor.

Mientras tanto, Natalie, bañada en su propia sangre y sin siquiera interesada en detener la hemorragia recordó la caja que le había dado su cuñada antes de salir, así que con las pocas fuerzas que le quedaban la recogió y la abrió para encontrar allí lo que sería su gran salvación, así entonces, como pudo usó parte de su camisa para parar el sangrado y esperó paciente a que su enamorado regresara al auto.

Cuando Daniel abrió la puerta del copiloto para terminar con su tarea, encontró a su esposa pálida e inmóvil en su asiento y se acercó a ella para sacarla del auto, la cargó en sus brazos y justo al acostarla sobre la carretera notó que ella aún respiraba, pero no contó con tanta suerte de notar cuando ella sacó una navaja negra y le cortó la garganta, aquella misma navaja que meses atrás le había regalado a su hermana, se sintió traicionado y miserable y cayó junto a la dueña de sus votos matrimoniales cumpliendo con aquella promesa que juntos habían hecho ante el altar.

-     Hasta que la muerte nos separe, mi amor


Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

Carta al desamor: "Te extraño"

Te extraño (Autora: Martina) <<Me duele pensar que todo es pasajero, me duele aceptarlo, y en esa misma lógica, aceptar que un día te irás, seguirás tu vida y tendrás muchas risas sin mí, al lado de alguien que no esté tan remendado>> Recuerdo muy bien el momento en que leí eso. Cuando lo hice me di cuenta de que te amaba más de lo que antes creía hacerlo, añoré estar a tu lado en esos momentos y que lo hubieras dicho mirándome a los ojos; te habría abrazado tan fuerte como nunca lo hice y te habría besado como siempre quisiste que lo hiciera; te habría hecho sentir que para mí nunca iba a haber alguien más, que pasaba mis días con el temor de perderte, que a medida que compartíamos nuestros días y nuestras vidas, aunque fuera por momentos, empezaba a querer compartir contigo el resto de mis días, empezaba a querer entregarte toda mi vida, y ser completamente devota a ti. No debí hacerlo. Lo sé. Pero es imposible controlar lo que sientes y hacia quien lo...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA

LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA “ Un montón de circunstancias, me presionaron a elegir; cuenta me di entonces que empezaba a vivir” Cuentan los insectos que hace tiempo vivió una araña que dizque no sabía tejer su telaraña, porque según era muy testaruda, le decían “la araña sorda” a pesar de que oía, pero no escuchaba. Que era tan flaca como un asterisco puesto que llevaba una obligatoria dieta en lugares con muy pocos insectos de su gusto. Las arañas viejas, los caracoles, los gusanos, las grandes hormigas, intentaban aconsejarla de que buscara un lugar digno de su especie para llevar la dieta que se merecen las buenas arañas y sobre todo que aprender a tejer; pero ésta se negaba a escuchar y presuntuosamente les contestaba: “¿Qué van a saber ustedes de cómo tiene que vivir una araña como yo? ¿Acaso ignoran que la naturaleza me ha dotado con el instinto de cazadora?”, al parecer, era ella que no comprendía quién ignoraba tal asunto. Es tanto, que una...