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Quinto Concurso de Cuento Corto: Entre sombras

 


Entre sombras – Mr. Nobody

 

3 disparos detienen la tranquilidad de un barrio; fueron detonados por el teniente Aragón que persigue a un sospechoso de 73 homicidios. El teniente diestro en estas persecuciones sabe que es extraño que se le dificulte el alcanzar al sospechoso, toma un descanso pues la persecución forzó al sospechoso a entrar a una antigua fundidora. Recarga su amiga de seis tiros la cual lo ha defendido en varias situaciones. Entra caminando lentamente pues su estresada psiquis le grita que el oculto bajo la antigua fundidora era el homicida. Una linterna y su revolver apartan las sombras; los corredores, los cascos, la humedad, las tuberías oxidadas, el olor a hierro hacían el ambiente algo pesado sobre los hombros del teniente. Un ruido tras los paneles lo alertan y al sentir pasos lo ilumina, el hecho de solo ver el sospechoso le hace disparar 2 veces el cual uno es efectivo; Un sentimiento de confort lo invade pensando que ya gano, se acerca despacio para verificar, pero para su suspenso no hay nada detrás. Vuelve a su posición defensiva sin creer en lo que le muestra sus ojos, la falta de sangre en el suelo hace de su consternación algo inminente, sabe que la situación no la puede controlar; busca su radio para pedir refuerzos, unas cadenas son arrastradas y detiene su maniobra de pedir ayuda creyendo que esa era su lucha personal y dejándose llevar por un sentimiento de celo vuelve a ocultar su radio. Se dirige apuntando al lugar del sonido de las cadenas, divisa gigantescas ollas de fundición, la antigua grúa que las movía y las herramientas para quitar la escoria de lo fundido. El sospechoso oculto en una de las ollas salta y como depredador ataca, pero el teniente le responde con 2 disparos forzando alejarse de él; el sospechoso lo rodea en círculos a velocidad sobrehumana, el teniente sabe que solo tiene 2 disparos y no hay tiempo para recargar; se frustra y se arrepiente de su estúpida decisión de no llamar refuerzos. Su vista no es suficiente y sin darse cuenta el sospechoso está detrás acercando lo que su sentido del tacto le determina como algo tentacular; intenta voltear mientras tiene su arma apuntando, no hay nada, solo el vacío del pabellón; acerca su mano y se llena de pavor, el radio ya no está con él; Corre por las escaleras horrorizado, su consternación le hacía preguntarse si el sospechoso era humano. Oculto en los vestidores de trabajo, bajan lagrimas silenciosas de sus ojos mientras el tiempo pasa y esperando tras la puerta atrincherado, creyendo que semejante ser podría ser emboscado. Preparo su arma al sentir pasos, frente a la puerta, su duda fue respondida; era un ser claramente adimensional, un jean, botas, una chaqueta amarilla para la lluvia era lo que enmarcaba detrás de él, pero de frente, lo que debía ser su brazo derecho era unos tentáculos envueltos entre ellos sosteniendo un puñal, bajo la capucha lo que era su rostro era algo inteligible pues era oscuridad, pero con 2 luceros rojos; Rompió la puerta fácilmente. el teniente respondió con los 2 disparos faltantes que le dieron espacio para correr mientras recargaba; Otra vez en el pabellón el teniente con su arma dispara contra la carne de la criatura que se ve afectada pero no detenida por los proyectiles; el teniente recarga, pero este es detenido por el brazo de la criatura que aún es normal, lo levanta y siente una puñalada abdominal; el teniente se quita la placa policial y rasguña la piel de la criatura la cual se sorprende por la fuerza que aún tiene. El teniente se arrastra entre el óxido, busca algo con que defenderse, la criatura ríe despiadadamente, el teniente encuentra una herramienta y lo ensarta sin dudarlo; la criatura se retuerce en dolorosa agonía, tentáculos y apéndices viscosos salen retorciéndose por debajo de la chaqueta y de su oscuro rostro regurgita una baba negra; la criatura salta y escapa entre la oscuridad. La conciencia del teniente se escapa con una somnolencia por la hemorragia; pero para su sorpresa despierta en el hospital. Consiente que vive por suerte, sabe que eso volverá, y hay que exterminarlo.

 

 

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