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Quinto Concurso de Cuento Corto: FUGITIVO

 

FUGITIVO

                                                                    Blum

Alan es un afortunado. Su mamá es una arquitecta reconocida, su papá es policía y tiene una hermana que ama muchísimo. Días después de cumplir años, su madre falleció en un asalto. El comandante Ernesto se hizo cargo del caso y luego de meses dieron con el responsable, un tal “Mico”, quien fue condenado a 30 años de cárcel por ello.


Años después, Alan piensa en entrar a la policía para seguir el legado de su héroe. El recuerdo de mamá sigue vigente, pese a la considerable fortuna que dejó. Luisa consume cocaína, y él quiere que ella se aparte de eso, que termine sus estudios. Sin embargo, nunca la ha delatado con su papá, para evitar problemas entre ellos.

 

Una noche, Ernesto llega furioso a su casa. Por primera vez, Alan lo ve de esa manera, su mirada evidencia el odio que siente. Le pidió a su hijo que vaya al supermercado, este quiere que Luisa lo acompañe, pero ella desistió. Cuando regresó, papá se había ido y la pequeña estaba dormida. Fue donde su novia, le comentó y tuvieron la idea de ir a la estación. Al otro día allí, donde trabaja Ernesto, se encontraron con el mayor Suárez, compañero de este. Tratan de hablar con él, pero este fue grosero con ellos.

 

Ya en la noche, habla con su papá sobre lo que pasó allá, y este le comenta que: “Suárez es un traidor, ya no lo considero amigo mío”. La atmósfera en el cuarto del viudo se siente bastante tensa. No obstante, para él no hay duda de que su papá tiene razón al odiarlo. Trató de hablar con Luisa sobre esto; sin embargo, ella se encontraba tan drogada que este no aguantó más y se lo hizo saber a Ernesto. Este entra al cuarto y queda todo en silencio. Quizá están teniendo una conversación al respecto, ya que papá es una persona comprensiva.

 

A la mañana siguiente, a Alan lo llaman diciéndole que hubo un tiroteo en la estación. Preocupado, llega hasta ahí. Ernesto no estaba por ningún lado, solo había algunos policías impidiendo que la prensa entrara al lugar. Según unos agentes, el tiroteo se dio porque trataron de liberar a un delincuente. Sonó su celular y al contestar, era Suárez: 

-          “Alan, necesito verte.” 

-          “¿Dónde está papá?” Contestó furioso.

Prefiere acudir a su novia, para platicarle toda esta situación, nadie le daba razón de Ernesto. “Es probable que Suárez sepa algo sobre mi suegro”- dijo la joven. Decididos, ambos van donde Suárez para investigar. Llegan a casa del mayor y este se encuentra empacando.

- “Yo sé que me vas a odiar, pero debo decirlo, porque Ernesto me quiere matar.”


Iracundo, lo golpea, su novia trata de detenerlo, pero también fue golpeada. La chica asustada sale corriendo de la casa.

-          “¿Quién realmente es tu héroe?” dijo Suárez. “¿De qué hablás? Decíme dónde está.”

 

-          “Ernesto y yo matamos a tu mamá. Lo hicimos porque esa señora tiene mucha plata. Él desde hace años iba tras la fortuna de la gran Lina Hernández. Durante varios operativos encontramos dinero de narcos, y nos volvimos adictos a robar. Después empezamos a robar gente en la calle e inculpábamos a otros, siempre encapuchados, y ella no fue la excepción. Sé que me va a matar, él es así. Quiere quedarse con todo el dinero de ella y como le dije que si no me daba mi parte iba a hablar, me amenazó. Con esto trato de redimirme, aunque sé que no es suficiente para ti. Ahora mismo, él está…”

 

Alan lo interrumpe para darse la vuelta y sacar una navaja, con la que rápidamente lo apuñala en el cuello.

 

Llega a su casa, revisa cada habitación. No había nadie, ni siquiera su hermana. Llega al patio y ve una escena indescriptible: Ernesto tenía amordazada a su novia, herida y desnuda, y a Luisa la estaba violando. No dudó para lanzarse contra él y clavarle la navaja en el cuello. Su héroe había acabado con la vida de sus seres queridos. Vivía engañado, admirando a un asesino violador que actuaba como un buen papá. Hoy, Alan Macías Hernández, vive como un fugitivo de la “ley”.


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