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VIII concurso del cuento, SOLO ES ALGO TEMPORAL

 Solo es algo temporal

No sé cómo dejé crecer toda esta situación, hasta el punto en que me encuentro en el mismo cadalso en donde está de pie mi propia sangre y al menos otra docena de mocosos desconocidos que no cumplieron con rehabilitarse exitosamente. Esperé con ansias poder hacer que aquella chica rompiera con ese hábito degradante, supongo que algunos vicios están más allá de nuestro control.

Se supone que todo fue formulado y aprobado para ayudar a jóvenes como ella, ahora veo como gracias a la decisión de personas de traje y corbata hemos castigado a estos chicos basándonos en nuestra propia noción egoísta pensando que sabemos mejor. En este momento, una de las personas que me inspiró a crear aquella ley para salvarla, ahora sufrirá la penitencia máxima frente a mis ojos.

Al ver como los verdugos recargan sus fusiles, siguiendo paso a paso el protocolo que se les ha enseñado para estas ceremonias, reflexiono acerca de cómo la prensa volvió la justicia un espectáculo amarillista. Esto siempre fue una medida de último momento, nunca fue la solución primaria al problema, no al menos en la forma en que lo propuse inicialmente. Aunque, supongo que nosotros lo volvimos un espectáculo desde que concebimos esta aberración que ahora es norma.

Miradas hipócritas y marchitas asoman a mi nuca por parte de otros inquietos compañeros de gabinete, me perforan como balas, al igual que pronto lo harán con mi pequeña, a quien solía llevar a pasear por el parque mientras la llevaba cargaba en brazos junto a su madre. Esos días ahora se sienten tan lejanos. Se encuentra en compañía de otros chicos tan jóvenes que perfectamente podrían ser considerados como simples niños para sus familias y no como drogadictos reincidentes, como lo son legalmente. Me enfurezco por dentro cuando mis compañeros posan sus manos sobre mis hombros como una muestra de apoyo, solamente para mostrar una falsa simpatía ante las cámaras que transmiten el evento en vivo.

Decido retirarme y dejar esas manos en el aire, ellas no tienen importancia para mí. Lentamente bajo del palco instalado para los miembros públicos que deben ver que todo se cumpla, generalmente les dejaba esa labor a mis subordinados, sin embargo, esta es la primera vez que sí estoy obligado a observar que se cumpla el deber.

Me acerco a la parte inferior de la tribuna, puedo observar directamente a los verdugos y sus fusiles, dos guardias custodian una pequeña puerta que me separa del escenario, me restringen el paso, pero al mostrarles mi credencial me permiten continuar, justo a tiempo para presenciar cómo los hombres al frente se van acercando a sus posiciones, después de culminar con la ceremonia de apertura rutinaria.

La justicia empieza a alzar sus armas y una estruendosa voz empieza a cantar una cuenta regresiva, recuerdos de cuando peleábamos en casa afloran en mi cabeza al escucharla, durante las noches, frecuentemente pienso que yo mismo fui quien la alejé y la forcé a buscar compañía con esos perjudiciales elementos.

Mi vista se pone borrosa cuando veo la pantalla que muestra el conteo del tiempo a las cámaras de televisión y a la gente en sus hogares, instintivamente corro a toda velocidad junto a mi hija no importa lo demás que pueda suceder en este momento. Mi respiración se corta cuando me acerco finalmente a mi pequeña, veo su rostro en llamas, le alcanzo a soltar la mordaza que tiene en su boca, de repente siento rápidamente como todo se pone algo borroso, mi pecho está ardiendo, mis recuerdos se mezclan con mi vista al ver como mi pequeña bebé trata de liberarse desesperadamente de las cuerdas que la tienen atada a la enorme viga con la bandera de la ciudad.

Los últimos eventos suceden lentamente para mí. Ella me grita algo que no puedo entenderle bien. Dos hombres tan fuertes como gorilas me arrastran bruscamente fuera del escenario, mientras soy arrastrado alguien me aprieta horriblemente el pecho. De alguna forma mi hija se libera, e inmediatamente la garganta de ella se agujerea en dos partes, nuestras vistas se interceptan una última vez y veo los mismos ojos de la bebé que solía cargar, luego todo es oscuridad para ambos.




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