Ir al contenido principal

Cartas al desamor: "Días por contar..."


Amor, Anti San Valentín, Concurso Las cartas al desamor, Desamor, División de Bibliotecas, Estudiantes Universitarios, Univalle,

Días por contar...
(Autora: Ludovic)

Recuerdo que eso fue lo que me dijiste aquella vez, luego de una gran cena y tu amor a medias por tu inmadurez y egoísmo. Ya habían pasado cuatro años, y aún yo seguía contigo, con miedo, con rabia, con amor…con costumbre a tus labios.

Esa noche sentí que era diferente, sentí que no era lo mismo. Sentí que ya no te amaba como antes, estaba lista a emprender un vuelo distinto. Un final anunciado, sin prisas y fríamente calculado. Aunque tu closet guardaba el olor a mí, en días anteriores yo la niña enamorada e ingenua había recogido uno a uno mis pasos, y con ellos mi ropa, mis zapatos, lo poco que quedaba de mi alma gracias a ti. La decisión que había tardado meses en tomar, hoy por fin lo había logrado. Y sin más luego de meterte a la ducha, rápidamente me puse la ropa, y saqué la última braga del closet, no quería verte más. Al abrir la puerta del cuarto y encontrar mis ojos frente a los tuyos, intentaste quizá remediar las cosas, pensando que tal vez el perdón rondaba mi puerta, pero no, te bajé rápidamente la mirada y cerré la puerta de tu cuarto, sintiendo que un pedazo de mi alma se quedaba contigo. Bajé las escaleras para llegar al primer piso y sin más de un portazo cerré la puerta. Sólo hasta ese día sentí de nuevo alivio en mi alma.

Si hubieses sabido que nuestro final se acercaba quizá hubieras dicho una más de tus mentiras o tal vez no hubieras hecho nada. Sólo sé que desde aquella vez que me escribiste desde tan lejos, aunque sentí hervir de nuevo mi alma, me di cuenta que te había quitado la máscara, y que a eso que llamabas karma, lo estabas pagando con el amor de tu vida, la que una y otra vez me negaste estando conmigo. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

Carta al desamor: "Te extraño"

Te extraño (Autora: Martina) <<Me duele pensar que todo es pasajero, me duele aceptarlo, y en esa misma lógica, aceptar que un día te irás, seguirás tu vida y tendrás muchas risas sin mí, al lado de alguien que no esté tan remendado>> Recuerdo muy bien el momento en que leí eso. Cuando lo hice me di cuenta de que te amaba más de lo que antes creía hacerlo, añoré estar a tu lado en esos momentos y que lo hubieras dicho mirándome a los ojos; te habría abrazado tan fuerte como nunca lo hice y te habría besado como siempre quisiste que lo hiciera; te habría hecho sentir que para mí nunca iba a haber alguien más, que pasaba mis días con el temor de perderte, que a medida que compartíamos nuestros días y nuestras vidas, aunque fuera por momentos, empezaba a querer compartir contigo el resto de mis días, empezaba a querer entregarte toda mi vida, y ser completamente devota a ti. No debí hacerlo. Lo sé. Pero es imposible controlar lo que sientes y hacia quien lo...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA

LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA “ Un montón de circunstancias, me presionaron a elegir; cuenta me di entonces que empezaba a vivir” Cuentan los insectos que hace tiempo vivió una araña que dizque no sabía tejer su telaraña, porque según era muy testaruda, le decían “la araña sorda” a pesar de que oía, pero no escuchaba. Que era tan flaca como un asterisco puesto que llevaba una obligatoria dieta en lugares con muy pocos insectos de su gusto. Las arañas viejas, los caracoles, los gusanos, las grandes hormigas, intentaban aconsejarla de que buscara un lugar digno de su especie para llevar la dieta que se merecen las buenas arañas y sobre todo que aprender a tejer; pero ésta se negaba a escuchar y presuntuosamente les contestaba: “¿Qué van a saber ustedes de cómo tiene que vivir una araña como yo? ¿Acaso ignoran que la naturaleza me ha dotado con el instinto de cazadora?”, al parecer, era ella que no comprendía quién ignoraba tal asunto. Es tanto, que una...