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VI Concurso de Cuento Corto: La tumba del escarabajo.



Podía sentir sus costados apretados y viscosos, parece que estaba en algún espacio húmedo y estrecho. Su memoria repetía una y otra vez un resplandor verde, casi enceguecedor que lo rodeó por completo y después... Nada, solo vacío.


Lo único que ocupaba su mente eran sus inmensos deseos de salir de ahí y volver al campamento, tendría que crear su propia salida; presionando continuamente su cuerpo contra las paredes que lo aprisionaba, comenzó a notar un avance, una pequeña dentada, así continuó, hasta que ese diminuto rasguño se volvió una saliente.


No tenía idea alguna de hacia dónde se dirigía, pero ciertamente no quería pasar más tiempo en esa putrefacta pelota. A medida que se deslizaba por el pequeño orificio, comenzó a tener una sensación extraña por todo el cuerpo, una ola de calor vibrante le envolvía por completo, sentía un dolor punzante donde deberían estar sus brazos, piernas, también a la altura de su cintura y coronilla; era casi insoportable, pero él solamente pensaba en salir.


(...)


A pesar de que no podía ver nada, sabía que se encontraba nadando hace un buen tiempo en un líquido espeso y caliente, de vez en cuando se chocaba con alguna especie de montículos firmes y suaves, pero no había ningún indicio de poder salir pronto Se estaba volviendo aun más loco, tenía que volver antes de que su equipo se diera cuenta de su fuga y que sus estudios se vean comprometidos. El escarabeo es lo único que le importaba, durante años soñó con ese talismán en sus cortas noches y lo añoraba en sus largos días ¿qué sentido tenía todo si no lograba poseer semejante poder?


Finalmente, luego de pensar varias veces que se ahogaría en ese lugar y nunca podrían encontrar su cuerpo, la vió, la mítica salida de brillante luz blanca, prometiendo respuestas y triunfos después de todo el infierno por el que le ha tocado pasar. Iría nuevamente a la tumba, inspeccionaría con más atención el área para no volver a caer en otra trampa y encontraría el objeto de su codicia, la vida eterna. Escaló lentamente, afianzándose lo más que podía de esas paredes resbaladizas. Poco a poco comenzó a salir a la superficie, quedando brevemente cegado por la intensa luz del exterior ¡qué maravilla era ser libre!


Sin esperar más, inició su escalada por aquel camino irregular, alcanzaba a ver su libreta en la lejanía, pero… Parecía como si hubiera aumentado su tamaño. Un escalofrío recorrió toda su espalda, algo andaba muy mal, seguiría hacía adelante, como hay que hacer cada vez que no hay más remedio, seguiría andando por esta maraña de pelos y tela, hasta encontrar su camino.


Pronto, se encontró en la superficie plana y volteando a ver la trampa en la que había caído, se quedó congelado mientras un suceso de recuerdos le llegaban a una velocidad abrumadora. La tumba. El sarcófago con la momia. El escarabeo en su pecho. La leyenda grabada en la piedra verde. La… La brillante luz verde.


Con la sangre fría y el horror impregnado en cada poro de su cuerpo, se dio cuenta del lugar del que había salido. Su propia boca se encontraba abierta de par en par, labios morados y resecos, se notaban algunos días en descomposición; había estado escabulléndose dentro de su propio cuerpo, no tenía sentido ¿era esencia ahora? ¿Su alma se encontraba flotando por ahí? La respuesta era mucho más escalofriante.


Por primera vez se dignó a mirarse a sí mismo, recorrió con sus ojos llenos de pánico las extremidades negras y peludas que ahora le pertenecían; cuando vio su reflejo fue aun peor. Su espalda alta había sido sustituida con un protórax; ahora cuatro largas patas llenas de pelos lo saludaban en lugar de sus brazos y piernas; no podía reconocer su cabeza rombal y dentada, mucho menos los largos cuernos cefálicos que le sobresalía. Un escarabajo pelotero. Un pobre coprófago que podrían someter a nada con un solo pisotón. Quería gritar, pero este cuerpo no era capaz de hacerlo como él sabía. Quería huir de su propia piel, le daba repugnancia en lo que se había convertido, pero esa era su promesa de inmortalidad.



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