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VII Concurso del cuento corto, Gotas de Lluvia

 


He escuchado a mucha gente decir lo rápido que habían muerto sus familiares en algún accidente, en las últimas semanas, me había empezado a acostumbrar a esos comentarios, no era raro escucharlos cuando estabas trabajando en una agencia de seguros de vida, mucho menos, cuando los familiares iban a cobrar el dinero del seguro.

 

Ahora que me encuentro en el momento de mi muerte, debo decir que se siente demasiado lento, siento como mi cuerpo sale expulsado de mi auto después de que aquel camión se estrellará conmigo, para ser alguien que se preocupaba mucho por la vida de otros, ahora veo que fui algo negligente con la mía, si debí de haber esperado a que cambiara ese semáforo.

 

Dejo de ser consciente del momento y me encuentro observando a mi yo pequeño, mi primer día de escuela, recuerdo como no quería tener que alejarme de mi madre aquel día, estaba lloviendo y solo quería quedarme en mi cama con ella abrazándome hasta quedarme dormido, me veía algo adorable en ese estúpido uniforme.

 

Mi cuerpo sigue cayendo por el precipicio que estaba junto a la vía, ahora me encuentro viendo mi primer día de bachillerato, ese día encaje con todos mis nuevos compañeros de inmediato, fue un día increíble para mí. Inmediatamente veo también el día que me gradué de bachiller, fui un estudiante demasiado desordenado en el colegio, no me iba tan bien en las materias, pero incluso desde ese entonces me iba muy bien al interactuar con las demás personas.

 

Veo rápidamente mi primer día en la universidad, algunas escenas de esos días las presencio sin mucho interés, finalmente hasta llegar al día en que recibí mi titulo en negocios internacionales, hubiera sabido que la vida real era tan distinta a la vida universitaria, me hubiera tomado las cosas un poco más serias, pero honestamente, quise experimentar un poco de ese descontrol que los estudiantes universitarios solían experimentar que yo veía en las películas

 

Sigo bajando por el precipicio, veo mi primer día como empleado, en aquella empresa de ropa, por supuesto que también observó cómo me despidieron a las pocas semanas por tener relaciones con otra empleada en mi oficina.

 

Estoy sentado en una camioneta, veo a mi lado a una versión infantil de mi y de mi hermana, estamos en los asientos de atrás de la camioneta que solía tener papá y en la que nos llevaba al colegio, observo como mi hermana y yo estamos pendientes de las gotas de lluvia que golpean el techo del auto, y sobre todo, de aquellas que golpean la ventana, ambos estamos discutiendo acerca de que gota de lluvia ganará una carrea ficticia hasta el final de la ventana y desaparecerá.

 

Observo los momentos antes de mi accidente, pero, aquí si me detuve en el semáforo, y llegué a mi nuevo trabajo a tiempo, hoy cumplía un par de semanas y hoy sería mi presentación formal con el resto de la oficina, en la reunión veo a una mujer.

 

Estoy cada vez más cerca de terminar mi caída, las escenas pasan cada vez más rápido, veo como cada vez me vuelvo más cercano con esta mujer, es una empleada de servicio, percibo como ella se sentía incómoda inicialmente, al sentir las miradas del resto de mis compañeros de trabajo, poco a poco veo como estas inseguridades van desapareciendo. Observo brevemente la primera vez que tengo relaciones con ella, veo a nuestro hijo recién nacido, él cuál no va a nacer nunca, observo como le propongo matrimonio al poco tiempo. Me encuentro en una iglesia, estoy de pie en el altar, observo a la mujer más bella que alguna vez hubiera podido llegar a ver, viste con un hermoso vestido blanco.

 

Siento como empiezo a desvanecerme, otra vez me encuentro en la parte trasera de la camioneta, veo como estoy enojado porque mi gota de lluvia está perdiendo, al mismo tiempo veo a mi esposa acercándose para darme el beso que sellará nuestro matrimonio en el altar, me veo acercándome a ella, miro el momento exacto en que la gota de mi hermana desaparece antes que la mía y finalmente alcanzo el final del precipicio.


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