Ir al contenido principal

VII Concurso del cuento corto, LA FUERZA DEL AMOR

 


Vengo del futuro para decirte que estamos juntos, porque lo que se une en la Tierra permanece en lo eterno. Mi padre se opuso rotundamente a nuestra relación. Nos veíamos en secreto diciendo que íbamos para otra parte, hasta que nos convertimos en la medicina y el sustento sagrado del otro. Abrimos los brazos para que el otro pudiera ser lo que es. Nuestra unión hizo que cada uno acepte su lado oscuro y que lo enfrente. Tú me volviste segura y yo logré que volvieras a confiar en los demás.

 

Vimos nuestras similitudes en cada diferencia. Nos subimos la temperatura con nuestra simple presencia. Unimos nuestras dudas para crear nuevas certezas. Cicatrizamos las heridas del otro con dulzura, y se volvieron nuestro símbolo y recordatorio de las batallas de la vida y de cómo el amor las cura.

 

Nuestro camino estará lleno de desiertos, tempestades, calmas y aventuras de todo tipo, pero todo nos servirá para crecer. En el otro siempre encontraremos calidez. Tendremos días tormentosos donde no nos querremos ver y otros donde estaremos encandilados y ardiendo con el fuego del amor. Tu felicidad será la mía y la mía la tuya. Vernos será siempre motivo para que se nos dibuje una sonrisa en el rostro.

 

Habrá épocas donde uno brille más que el otro. Habrá uno que ame más que el otro y otro que ame mejor. Tú serás oscuridad y yo seré luz. Tú serás tormenta y yo seré calma. Siempre nos complementaremos, aunque habrá días en que ambos seremos destrucción. Pasarán los años. Yo adquiriré fortaleza y tú adquirirás paz. Todo lo asumiremos como un aprendizaje y nos tendremos el uno al otro para soportar dignamente la batalla de la vida. En nuestros corazones nos guardaremos, y de esta forma, la fuerza del amor siempre nos mantendrá unidos. Juntos siempre ganaremos. Fuertes lluvias siempre habrá en la ausencia del otro. Aun así, tu futuro soy yo y mi futuro eres tú.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

Carta al desamor: "Te extraño"

Te extraño (Autora: Martina) <<Me duele pensar que todo es pasajero, me duele aceptarlo, y en esa misma lógica, aceptar que un día te irás, seguirás tu vida y tendrás muchas risas sin mí, al lado de alguien que no esté tan remendado>> Recuerdo muy bien el momento en que leí eso. Cuando lo hice me di cuenta de que te amaba más de lo que antes creía hacerlo, añoré estar a tu lado en esos momentos y que lo hubieras dicho mirándome a los ojos; te habría abrazado tan fuerte como nunca lo hice y te habría besado como siempre quisiste que lo hiciera; te habría hecho sentir que para mí nunca iba a haber alguien más, que pasaba mis días con el temor de perderte, que a medida que compartíamos nuestros días y nuestras vidas, aunque fuera por momentos, empezaba a querer compartir contigo el resto de mis días, empezaba a querer entregarte toda mi vida, y ser completamente devota a ti. No debí hacerlo. Lo sé. Pero es imposible controlar lo que sientes y hacia quien lo...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA

LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA “ Un montón de circunstancias, me presionaron a elegir; cuenta me di entonces que empezaba a vivir” Cuentan los insectos que hace tiempo vivió una araña que dizque no sabía tejer su telaraña, porque según era muy testaruda, le decían “la araña sorda” a pesar de que oía, pero no escuchaba. Que era tan flaca como un asterisco puesto que llevaba una obligatoria dieta en lugares con muy pocos insectos de su gusto. Las arañas viejas, los caracoles, los gusanos, las grandes hormigas, intentaban aconsejarla de que buscara un lugar digno de su especie para llevar la dieta que se merecen las buenas arañas y sobre todo que aprender a tejer; pero ésta se negaba a escuchar y presuntuosamente les contestaba: “¿Qué van a saber ustedes de cómo tiene que vivir una araña como yo? ¿Acaso ignoran que la naturaleza me ha dotado con el instinto de cazadora?”, al parecer, era ella que no comprendía quién ignoraba tal asunto. Es tanto, que una...