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VII Concurso del cuento corto, LO QUE SU CORAZÓN DESEABA

 


No hace mucho tiempo, en una pequeña aldea, vivía un cazador muy pobre y solitario que había caído en desgracia. Tanto soñaba ser rico y poderoso que invitó al demonio a jugar póker, el perdedor entregaría su alma a cambio de aquello que su corazón deseaba, así se firmó el pacto. Aquel leñador llamado Maikel consiguió gran fortuna y poder.

Un día, estaba en una cantina, cuando llegó una hermosa mujer vestida de blanco. Maikel le dijo:

 

-        ¡Que bella eres! ¿qué tomas?

-        Lo que sea. Sólo vengo a recogerte. Soy Avaritia, la Muerte.

 

Un frio recorrió su cuerpo; es broma, pensó. Ninguna mujer se había resistido a sus encantos. Alzó la mirada y vio que nadie más quedaba en la cantina. Tomando una baraja de cartas, Avaritia le dijo:

 

-        La muerte no es cuestión de azar. Deja que me divierta un poco...

 

La Muerte dejaría vivir a Maikel sí un animal del bosque quisiera tomar su destino, volvería en cinco días.

Maikel conocía perfectamente el bosque. Primero visitó al pavo real; trató de convencerlo de ser humano, rico y poderoso, a lo que este respondió:

 

-        Los humanos tienen un solo color del plumaje, no pueden revolotear, no comen gusanos, son seres estúpidos.

 

Decepcionado, Maikel pensó que el pavo real era demasiado tonto para querer dejar de serlo. Pensó entonces en el armadillo; trató de convencerlo, y este respondió:

 

-        Los humanos no viven bajo tierra, no tienen caparazón, no salen en la noche, son seres estúpidos.

 

El armadillo es demasiado tonto, pensó. En ese momento, una lechuza se acercó:

 

-        Soy Liania. Imagino como te sientes, todos te han rechazado. Pero, conozco a alguien que desearía ser rica y poderosa. Bella, la serpiente.

Bella era una serpiente que deseaba cambiar su vida, odiaba ser diferente por no tener plumaje ni caparazón, ni saltar como rana; siempre había admirado a los humanos, capaces de dominar a todo animal.

 

-        ¡Claro que sí! Estoy harta de ser una simple serpiente, soy el ser más feo, todos me huyen.

 

Al día siguiente, Maikel acompañó a Bella en su realidad. Cazar no era fácil para ella, pero de lo que consiguió, alimentó a Maikel. Bella hacía lo posible por agradarle a todos los animales del bosque, pero hasta aquellos de su misma especie huían. De repente apareció Liania:

 

-        ¿Sabes? Bella y tu son muy parecidos. Era una persona muy orgullosa, amaba la riqueza y el poder.

-        ¿Me estás diciendo que fue humana?

-        Si, pero no lo recuerda. Perdió con la Muerte, y lo mismo te pasará a ti. Aunque nunca fue feliz porque lo que realmente deseaba era...

 

En ese momento, llegó Bella y Liania se fue. Llegada la tarde, Maikel vio a Bella contemplando el atardecer como si del mejor premio se tratase. Descubrió en ella algo intrigante que no había visto antes, un dulce pincelazo de esencia humana en su mirada de serpiente. Se acercó a Bella y sintió el impulso de entonar una canción con la sorpresa de que ella lo acompañó cantando. Pasaron horas hablando, bailando y riendo, llegaron a ser muy cercanos. Nunca Maikel había vivido momentos tan agradables. Algo desconocido estaba empezando a pasarle...

 

Los días siguieron y ambos disfrutaban de su compañía, pero el momento llegó; Maikel le dejó a Bella su más preciado amuleto. Era media noche y el demonio se hizo presente, Maikel lo había resuelto

 

-        El trato era su alma a cambio de lo que su corazón deseaba.

-        ¿De qué hablas?

-        El corazón de Bella no quería riqueza y poder, deseaba amor, pero el demonio no puede dar algo que ignora. Incumpliste tu parte, perdiste. Debes regresar su alma.

 

Maikel lo había entendido, el demonio necesitaba de él para quedarse con el alma de Bella. El demonio siempre ganaba en azar, así que no tuvo en cuenta qué pasaría sí incumplía el pacto. Desapareciendo en una nube negra, el demonio entregó las almas y al no tener corazón, no tuvo deseo alguno.

Pero, el mundo no puede existir sin demonio, Maikel tomó su lugar por siempre. Bella se quedó con su amuleto y él se quedó con Bella.

 

Fin…

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