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Tercer Concurso de Cuento Corto: Una ciudad llena de luces pero vacía de almas.






Una ciudad llena de luces pero vacía de almas.

Decidiste cambiar un atardecer de sosiego por un vestido color puta”, sólo pudo pensar aquella frase con un desdén mental, sosteniéndola en la garganta con dificultad.

Si te vas a ir, llévate un abrigo contigo. La casa estará sola y no habrá nadie. —Profirió al fin, inyectándole valor a cada palabra.

Ella le miró con súplica, aferrada a la idea de querer odiarle. Con impotencia de hacerlo dirigió sus pupilas en un limbo de pensamientos que clavó en el cuadro tras él. La imagen la estremeció de tristeza y su mirada se transformó en cólera. Agarró el vestido oscuro que descansaba sobre el espaldar del sofá; negro tal cual imitación de un cielo nocturno, con una suavidad exquisita en su tela y una fina elegancia en sus bordados que por más que se analizase, dirían que costó cientos mas no que fue elaborado por ella en un atardecer cualquiera. Lo dobló con una rapidez sorprendente, daba impresión de ser muy corto en su falda, y le guardó en el pequeño bolso rojo-carmesí que llevaba colgado en su mano izquierda. Comenzó a abrirse paso por el desorden de libros y platos rotos sobre el suelo. Cuando cruzó el portón de madera los goznes graznaron espantosamente al abrirse la puerta que daba al frio pavimento de la calle. Se volvió para examinar el maremágnum, sintiendo que dejaba algo olvidado.

Hace tanto que me siento sola en esta casa —dijo con impavidez, sin inmutarse—, que lo único decente que me queda… Es ser prostituta. —Soltó incorporándose de nuevo. Se alejó con pasos medidos, dejando la puerta abierta tras ella, como si esperase que le siguiera. No lo hizo.

Él sintió como la casa empezaba a quedar en silencio y los designios de la soledad se acomodaban en su alma. Pasaron unos minutos y seguía ahí estático, con la sensación de tener los pies enraizados al suelo. Tampoco pretendía dar un solo paso, no quería interrumpir el transcurrir del gélido viento que entraba a bocanadas por la puerta, dándole en la cara, mezclándose con los famélicos rayos del sol que el día iba olvidando augurándole que la noche se acercaba.

Un fuerte sonido de cristales rompiéndose tras él lo saco de la ensoñación e hizo que se sobresaltara bruscamente, era el cuatro que se había caído por el azote del viento contra éste. Se percató que fue lo único de la habitación que ninguno de los dos se atrevió a tirar; ella embistió con salvajismo los libros, y una libreta repleta de poemas suyos, sobre puestos por la habitación en pequeños estantes, como si la literatura tuviera la culpa del azore de su corazón, quizá en parte la tuvo; y él con firmeza contra la porcelana y uno que otro florero de su suegra, como si se vengará del mal gusto que ella tenía. El estómago le dio un vuelco y sintió nostalgia, pensó en el día que Emilia los trajo en una caja empolvada, se le notaban menos las arrugas en el rostro. “Es todo con lo que puedo ayudarles por ahora, y créame que lo hago más por Samantha que por usted” expresó, entonces volvió a verle con todas las arrugas del mundo.

Dio dos pasos sigilosos y se arrodilló por el papel rezagado en los vidrios rotos que antes le sostenían. Tenía un dibujo de tres personas hecho por un niño de cuatro años diagnosticado con leucemia, poniendo en jaque el tiempo, el cual no supo cómo parar el reloj de la existencia y le compensó con una muerte sin dolor hace dos días. El tratamiento era tan costoso que obligó a su padre a desistir de querer vivir de la poesía y a su madre a prostituirse finamente en un burdel con un bolso rojo-carmesí y un vestido color noche. Al final a ninguno le alcanzaría su arte para ganarle al siniestro.

Afuera llovía. El dibujo se humedeció con un par de lágrimas incontenibles.

Sobre el viejo marco de la puerta apareció una silueta en tacones con un rostro mojado y maquillaje corrido en los ojos.

Olvidé el abrigo —Acertó con voz quebrada.

Le abrazó por la espalda y ambos cuerpos quedaron imperturbables en aquella trinchera para sobrevivirle a la vida.



Mch

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