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Tercer Concurso de Cuento Corto: “Éste no es un curso de fotografía”





Alquien

Éste no es un curso de fotografía”

Primera vez en mi vida que pago para aprender algo que ni siquiera me interesa. Tras de eso me toca comprar una cámara exclusivamente para esto, porque los muy descarados no aceptan la semiprofesional que tengo en casa, según ellos es requisito. A ver, primera tarea, fotografiar escenas urbanas de zonas concurridas. ¿Se han vuelto locos?, si saco mi cámara en la muchedumbre, como mínimo me será hurtada. ¡En qué me he metido!, ni sé cómo voy a hacerlo, nunca he puesto atención a ese profesor regordete que dicta dicha clase. Pero no tengo opción, va a tocarme ir al centro de la ciudad y arriesgar que me maten por esa banalidad. Alisto mi cámara, después de tan extensa y aburrida jornada, ajusto los lentes, ahí a medias y salgo como mochilero, sin rumbo ni idea alguna de qué hacer. Una vez en la penumbra, en tan popular y escandaloso lugar había llegado, tomo la cámara, no sé si bien, y empiezo a tomar fotos a la loca. No veía siquiera por el lente, ni me importaba cómo quedaban las fotos. Pero después me puse a pensar en lo egoísta e idiota que estaba actuando, pagar para aprender y terminar no aprendiendo, absurdo. Observo por el lente y qué sorpresa me habéis dado, las personas que me rodeaban fuera del lente no eran captadas por este, qué clase de brujería es esta. ¡Podré ser tonto, despistado, pero ni ciego ni loco!. No me creía el hecho, miraba el lente y a los transeúntes una y otra vez. Al otro día un poco asustado, le pregunté a mi profesor por lo acontecido y me respondió: “Ese era el ejercicio mi querido amigo, de eso se trataba. No era más que entender que una cámara no capta momentos en fotografías o imágenes, una cámara te muestra lo espacioso que sería el mundo si no existiesen dichos momentos”.


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