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Quinto Concurso de Cuento Corto: Niño fantasma

 


 

Cuando Alice le preguntó el nombre, tartamudeó al decir la letra inicial y el resto lo dijo en un susurro.

 

-T-Tyron- Hacía mucho que no se lo preguntaban y hacía mucho que no lo decía.

 

Alice fue la primera persona que se dio cuenta de su existencia. Él solía rondar por toda la ciudad, por sus edificios y recovecos sin permiso de nadie y en especial frecuentaba la propiedad de ladrillos con techo de zinc, garaje y un extenso patio selvático, lugar donde despertó siendo traslucido e incorpóreo.

 

El niño paseaba por donde quería, ya que de todas formas nadie lo vería. Hasta que un día escaló la pared exterior de un muro y entró por la ventana abierta de una habitación que resultó ser la de Alice. Ella siempre estaba sola, o bueno él solo conocía a la Alice solitaria que vivía en esa casa bien amueblada y espaciosa de dos pisos. Siempre estudiando frente a su escritorio.

 

Tyron tenía un sitio al cual volver después de visitar a Alice. Pero cierta mañana una pareja extraña y suspicaz ocupó su hogar. La mujer era gruesa y malhumorada. Ella barrió una sábana raída y sucia que usaba de cama y la echó en la basura. El niño se vio obligado a evitarla todo lo posible para no ser tocado, pues la señora se movía de un lado para otro limpiando. Tyron llegó a cambiar de posición alguna que otra cosa sin querer y la mujer se quejó de esto.

 

-tal vez sea el niño muerto- dijo su marido con diversión.

 

- ¿qué? -preguntó molesta.

 

-dicen que en esta casa habita un niño fantasma- contestó el hombre. Ella lo miró mal y siguió haciendo lo que hacía.

 

Con el tiempo se aproximaron tanto a él como para comprobar de que sí existía. Por ejemplo, una vez el hombre lo persiguió escuchando el sonido de sus pasos, viendo las hojas ser aplastada bajo sus pies. Y con la agilidad propia de quien está acostumbrado a cazar le lanzó un cuchillo que pasó volando cerca su invisible cara. En ese momento el niño se dio cuenta de que algo andaba mal con esa familia. Esa gente no era normal. Tyron se quedó tan quieto como le fue posible. El hombre examinó el patio con la mirada y como no vio ningún movimiento decidió marcharse.

 

Eran asesinos y ladrones. Tyron los escuchó hablando sobre asaltar la casa de una muchacha rica y matar al guardia de ser preciso. Curioso, decidió seguir al nuevo señor de la casa para saber más detalles, sin embargo, fue descubierto. Por lo que, tuvo que alejarse del sujeto y esconderse en una juguetería. Allí miró con dolor a otros niños con objetos en sus manos, siendo acompañados por sus padres. Una de las señoras empleadas se colocó a su altura para atenderlo y otras que estaban cerca volvieron el rostro hacia él. Se quedó mudo de asombro. Se había materializado delante de ellas. Tyron escapó asustado de la tienda y al cabo de un rato volvió a ser intangible.


Después de varios días confirmó muy tarde la dirección de la que hablaban los delincuentes y luego de darse cuenta corrió para advertirle a Alice. Le dijo que el grupo se dirigían en ese momento a la residencia, que iban detrás el dinero y los objetos de valor que poseía y ella iba a ser asesinada. La joven salió por la ventana temblorosa y con el rostro lloroso, él mientras tanto se fue a vigilar que hacían los otros. Los ladrones ya habían irrumpido en la residencia y estaban preocupados porque su dueña había desaparecido. Rebuscaron en cada rincón entonces... escucharon el sonido de una teja estrellarse contra el piso y un ruido sordo. Fueron de inmediato afuera y al llegar hallaron el cuerpo inerte de la muchacha tirado en el suelo. Después de eso apareció el chofer que hacía las veces de mayordomo, sucedió una pelea y este último murió en un incendio provocado por los maleantes luego de dejarlo inconsciente por los golpes. Solo después de que se apagó el fuego se pudo ver el esqueleto ennegrecido de un niño pequeño.

 

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