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Cuarto concurso de cuento corto: El rito de esperar






El rito de esperar

Al despertar mi primera acción es sentarme a esperar, espero 5 minutos al borde de la cama, luego de arreglarme sigo con la misma acción; esperar, me dirijo al trabajo y de nuevo me encuentro esperando, ahora espero el bus, este bus que me llevara a seguir rindiéndole un homenaje a esta acción que parece haber tomado mi vida por completo, se apoderado de mí. Todo en mi vida gira entorno a esperar, llego al trabajo y espero una llamada, una visita, un ascenso, siempre estoy esperando algo; un suceso, una acción, algo inesperado que me saque de esta rutina, aunque siempre nos han dicho que no esperemos nada que dejemos que las cosas fluyan, que las cosas inesperadas lleguen y así nos alegren el día, ¿pero esto no supone la misma acción? ¡Esperar!.

Todos los días parece ser lo mismo, yo, en la espera de algo que nunca llega, que debería haber llegado, que está a punto de llegar, que no falta mucho, que todo está listo, que la vida nos tiene algo preparado, siempre suponiendo, exaltando esta acción; ¡esperar!.

Me detengo a examinar mi vida y por donde veo encuentro este culto insospechado que he adquirido, este actuar predeterminado que me infunden sospechas y un temor de que ya mi vida se ha destinado a esperar; siempre esperando un mejor mañana, una mejor opción, la oportunidad de mi vida, las vacaciones que nunca llegan y el amor. Aquel amor que desde niños no han enseñado a esperar y que esta espera es fatal porque nunca termina de llegar, porque conocemos, encontramos, vivimos, nos enamoramos y resulta que, ¡esa no era! y volvemos a esperar, pero mientras esperamos volvemos a este círculo vicioso del amor y la espera, ahora espero la mujer ideal, la que esta destina a mi vida, la que vera lo que soy, aquella que dicen que es el alma gemela que fue destina para estar a mi lado y que mientras llega me mata esta espera…

Siempre así; queriendo sin querer, buscando sin encontrar, amando sin ser amado y esperando sin que nunca llegue nada, lo curioso es que estoy tan acostumbrado a esperar que lo único que no espero es mi muerte…

La última opción del amor.

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