Ir al contenido principal

Cuarto concurso de cuento corto: EL ARCOIRIS AL FINAL



EL ARCOIRIS AL FINAL

El sonido de la lluvia me despertó otra vez. Viendo la lluvia caer, me encontré nuevamente pensando en ti; pensando en que nunca te pude confesar lo que siento. Aquellos días que tallados en mi mente están, se repiten una y otra vez sin cesar, y aunque pudiese volver al ayer creo que haría todo igual. A pesar de todo el dolor que deba soportar, por mi mente nunca pasa el quererte olvidar.

Esto me ha llevado a formularme la misma pregunta una y otra vez: ¿por qué aferrarme a ti si esto me trae tristeza y dolor?

Esa pregunta mucho tiempo careció de una respuesta, pero ahora lo sé, ya por fin lo entendí. Estoy vacío por dentro, un monstruo sin emociones ni corazón que trata de recorrer un falso camino de amor, alguien que trata de seguir el rastro de unos sentimientos creados por su imaginación y aunque la vida me enseñe un arcoíris yo siempre buscaré la oscuridad.

Ahora sé, que un monstruo como yo, encuentra lo que busca al final de su vida, mientras ésta se escapa entre respiro y respiro. En ese instante se da cuenta de que aún sin un corazón y sin poder sentir o experimentar lo que es verdaderamente el amor, hay a quienes logró comprender y con quienes pudo empatizar. Ahí, en el final de la línea una sonrisa surge en su rostro, porque al fin decidió seguir el arcoíris que la vida le enseñó.

Mientras escribo esto sonrío. Sonrío porque descubrí lo que soy. Sonrío porque a pesar de que no pudiste darme esos sentimientos que tanto deseé, estuviste ahí para brindar momentos que no olvidaré, que por siempre atesoraré. Sonrío porque la lluvia, al igual que el dolor comienzan a cesar y en su lugar un hermoso arcoíris surgirá y entonces, será mi momento para recorrer aquel camino que la vida me ha querido enseñar...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

Carta al desamor: "Te extraño"

Te extraño (Autora: Martina) <<Me duele pensar que todo es pasajero, me duele aceptarlo, y en esa misma lógica, aceptar que un día te irás, seguirás tu vida y tendrás muchas risas sin mí, al lado de alguien que no esté tan remendado>> Recuerdo muy bien el momento en que leí eso. Cuando lo hice me di cuenta de que te amaba más de lo que antes creía hacerlo, añoré estar a tu lado en esos momentos y que lo hubieras dicho mirándome a los ojos; te habría abrazado tan fuerte como nunca lo hice y te habría besado como siempre quisiste que lo hiciera; te habría hecho sentir que para mí nunca iba a haber alguien más, que pasaba mis días con el temor de perderte, que a medida que compartíamos nuestros días y nuestras vidas, aunque fuera por momentos, empezaba a querer compartir contigo el resto de mis días, empezaba a querer entregarte toda mi vida, y ser completamente devota a ti. No debí hacerlo. Lo sé. Pero es imposible controlar lo que sientes y hacia quien lo...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA

LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA “ Un montón de circunstancias, me presionaron a elegir; cuenta me di entonces que empezaba a vivir” Cuentan los insectos que hace tiempo vivió una araña que dizque no sabía tejer su telaraña, porque según era muy testaruda, le decían “la araña sorda” a pesar de que oía, pero no escuchaba. Que era tan flaca como un asterisco puesto que llevaba una obligatoria dieta en lugares con muy pocos insectos de su gusto. Las arañas viejas, los caracoles, los gusanos, las grandes hormigas, intentaban aconsejarla de que buscara un lugar digno de su especie para llevar la dieta que se merecen las buenas arañas y sobre todo que aprender a tejer; pero ésta se negaba a escuchar y presuntuosamente les contestaba: “¿Qué van a saber ustedes de cómo tiene que vivir una araña como yo? ¿Acaso ignoran que la naturaleza me ha dotado con el instinto de cazadora?”, al parecer, era ella que no comprendía quién ignoraba tal asunto. Es tanto, que una...