Ir al contenido principal

VI Concurso de Cuento Corto: A DE AMOR, C DE CASTIGO



Amor. Castigo. Pero, ¿Cómo notar la diferencia? Uno no existe sin el otro. Amar nos provoca dolor, y el dolor nos recuerda que estamos amando. Podríamos incluso llamarle justicia poética, si es que en eso podemos resumir estas dos palabras. Amor. Castigo. Amamos a una persona, y si esta nos falla, sentimos dolor; esta persona nos genera dolor, y es ahí donde entiende que en verdad nos ama. Es un juego de dar y de tomar. De conservar, y de soltar. Pero al final, a nadie beneficia esta guerra de sentimientos en el campo de batalla del corazón.


Castigo. Amor. Entregarnos a la persona amada provoca en nosotros un estallido de emociones. Dolor, añoranza, felicidad, pasión y deseo. Tantas combinaciones posibles para sentir, y nosotros siempre nos quedamos solamente con dos de ellas. Amor y Castigo. Castigo y Amor. Amamos al confiarle a él o a ella todo de nosotros, pero nos castigamos al darnos cuenta de que tal vez no fuimos suficiente, o de que elegimos a alguien que tal vez no era suficiente. Duele. Quema. Pero aprendemos.


Curioso, ¿no es verdad? Tener que sufrir, para poder entender las cosas. Bien podríamos llamarnos masoquistas, pero no elegimos al ser amado. Al igual que el no elige lastimarnos, ¿No es así? Traición. Engaño. Dos palabras más que le dan a esto un toque casi poético. Pero no romanticemos el sentir dolor, y mucho menos el enamorarnos. Suelen describirlo como algo de nuestros adentros; muchos dicen que es el universo quien se encarga de mover las jodidas piezas, de tal forma que perdamos la partida. Cada quien con su sentir. Pero, la verdad es que al final todo se resume en la más bella de las simplezas.


Amor. Castigo. Dos palabras, un significado. Dos emociones, un sentimiento. Pero al final, nada de esto tiene sentido. Amas, sufres, perdonas y vives. Todo a la vez por el ser amado. Y, ¿Qué ganas tú, más que el hecho de haber pasado por las garras del dolor y del amor? ¿Qué recibes más que lo que mereces por haber o no sentido algo durante todo este tiempo? Segundos, minutos, horas; Días, meses, años. Al final, no quedará nada, más que el vano recuerdo de algo que fue, pero no pudo seguir siendo. Ama, sufre, traiciona y perdona. Igual, nunca saldrás de ese circo.


Castigo y Amor. Amor y Castigo.


Amor. Castigo.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

BiblioExperiencia: Manuel López Izquierdo: el escritor del futuro

Leidy Xiomara Ponce Castillo Autora: Leidy Xiomara Ponce Castillo Estudiante Es un poco confuso lo que enocasiones se le ocurre a los hombres. Unos creen que con el hecho de madurar indican sabiduría. ¡Qué error! La gente se pone más tonta porque esconde al niño para sacar al hombre Lexi P11 Esta frase podría definir la vida e historia de Manuel López Izquierdo; aunque nadie hubiera dado un centavo por él, es hoy por hoy un escritor de cuentos infantiles. Sus libros desde hace poco han logrado introducirse en muchos hogares de nuestro país, y piensa extenderse en otros países como Chile, Ecuador y México. Manuel López Izquierdo un hombre que desde hace 48 años habita este planeta con el fin de disfrutarlo; apasionado por la vida y por todo lo que está a su alrededor, le encanta escribirle a la muerte, al anciano que estuvo y ya no está, a las mujeres y su profundo sexto sentido, a la sociedad, la naturaleza, al canto de las aves y hasta al r...

VII Concurso del cuento corto, MI GRAN AMIGO EL SICARIO

  Alex es un niño de tan solo nueve años, juega todas las tardes en su bicicleta con sus amigos en el parque de sol a sol. Viven de lo que su madre consigue algo escaso, pero con amor. Su madre trabaja de casa en casa, deja a su niño en la escuela, rumbo a la odisea, camino al apuro de tenerle en la mesa un buen manjar, estregando, estregando Teresa quiere que su niño vea ese esfuerzo, el de trabajar.   Ya es mediodía, Alex sale de la escuela con amigos y sonrisas a sus casas van a dar, llega a la suya encontrando a mamá con un buen plato de comida que se sientan a disfrutar.   El reloj marca las cuatro, una tarde agradable, Alex llega al parque donde se encuentran sus amigos, juegan, se divierten. Se pone dichoso al ver llegar a su mejor amigo, ¡hola! Juan, mi parcero como vas, crecieron juntos en el barrio, desde muy chicos se hicieron hermanos. Alex y Juan junto a los parceros, salen en las tardes todos los días a contarse historias y a olvidarse de su realidad...