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VI Concurso de Cuento Corto: Recuerdo. Tiempo. Vida


 

Recuerdo. Tiempo. Vida. Tres palabras que por separado no significan nada, y que tal vez, juntas lo significan todo. Tres palabras que separadas duelen, y juntas componen la mejor melodía; claro, si te gusta bailar al son de la desesperación. Y es que es eso. Desesperación. Dolor. Angustia. La desesperación que causa el perderse en un recuerdo. La angustia que el tiempo mismo genera en tu interior, al saber que con un tic tac se empieza a agotar cada vez más rápido. El dolor en tu mirada, al ver que la vida pasa, y tu sigues estancado aquí, en el mismo sitio. En el mismo momento. Recuerdo. Tiempo. Vida. Tres palabras que separadas se pierden en el diccionario, y que juntas, son capaces de hacer historia. Pero, ¿de qué nos sirve crear una historia, si será de esas que pocos leen, y que muchos desechan? He ahí el dilema que el buen Shakespeare alguna vez intentó solucionar; Ser o no ser, esa es la cuestión.


Recuerdo. Tiempo. Vida. Aquí empiezan a perder sentido y a jugar con nuestras mentes. El tiempo es testarudo, y juega sucio muchas de las veces. Nos permite recordar, nos deja vivir, pero nunca nos dice el costo de que lo hagamos. Y es que, sí, ¿Para qué recordar, cuando vas a tener que olvidar? ¿Para qué vivir, cuando vas a tener que irte? Ilusión. Pérdida. Agonía. Tres palabras que a simple vista son muy distintas del Recuerdo, del Tiempo, y la Vida. Pero, ¿Qué pasa si miras de cerca? Recordar, apegarte a algo o a alguien, no es más que la simple ilusión de que ese momento, esa persona, o ese lugar, van a perdurar para siempre. Ver pasar el Tiempo no es más que perdernos en el mismo, sin darnos cuenta de lo que pasa mientras no estamos. Permitirnos vivir es el acto más suicida que podemos cometer. Recuerdo. Tiempo. Vida.


¡Emoción! Al fin una palabra diferente. Pero, ¿En verdad lo es? Recordar nos causa emoción. Vivir nos causa emoción. El Tiempo nos causa emoción. Somos, por mucho, los seres que más se apegan al dolor, y nos atrevemos a llamarlo felicidad, aventura, destino, incluso. Emoción. De pequeños nos enseñan que no importa lo que venga, debemos ser felices, agradecidos; pero, cómo ser agradecido con algo que lo único que hace es quitarnos, en lugar de darnos. Nos apaga, nos quema, nos convierte en otras personas. Nos aleja de seres que amamos, nos quita el sueño, y no nos deja vivir en el presente, porque, seamos sinceros, somos conscientes de que no sabemos si llegaremos al futuro. Maldito Tiempo. Malditos segundos. Maldito tic tac, tic tac, tic tac.


Una bomba. Si. Eso es. Una bomba que está cada vez más cerca de explotar. Y será difícil de contener. Será una de esas explosiones en las que muy poco sobrevive. Se nos acaba el tiempo, vaya frase tan cliché. La decimos como si el tiempo no se acabase a cada segundo que pasa. Gracioso, ¿No lo creen? Pensar que, si hacemos las cosas bien, si ayudamos a alguien, puede que incluso si somos mejores, el Tiempo va a detenerse y nos tendrá piedad. Vaya mentira en la que nos han tenido viviendo.


Recuerdo. Tiempo. Vida. No lo olvides. La vida es tan solo un recuerdo que se olvida con el tiempo. Igual que todo. Siempre. Recuerdo. Tiempo. Vida.


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