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VII Concurso del cuento corto, REMINISCENCIA

 


Carlos Alonso se dirige hacia su casa por la oscura calle justo después de visitar el bar de mala muerte del pueblo. Camina acompañado de la embriaguez del recuerdo, y, llegando a la puerta de su casa, saca la llave de su bolsillo para después girarla abriendo la rústica madera, sintiendo una delgada esperanza de verla una vez más detrás de la puerta; se trata de Victoria, una mujer que conoció hace dos años atrás y que vivió con Carlos Alonso en esta misma casa a la que el hombre estaba dando pie de entrada. De cabello chino y rojizo, como un rojo envinado; así la recuerda el hombre mientras camina por el interior de la casa estrellándose contra las escenas que reproducen su ebria cabeza. Creía que enredarse en los nudos del cabello de Victoria era como haberse enredado la vida junto a ella, y así fue. 

Busca con poca dificultad el stand de los viejos vinos en medio de la oscuridad del salón de recepción y dispone de uno que lleva el nombre de la amada ausente, “un vino menos y un recuerdo más”, piensa. 

Mareado por el alcohol, Carlos Alonso se invade de la tristeza que sintió cuando vio a Victoria irse de su vida, y más aún cuando el amor de la mujer le fue arrebatado. Luego, al borde del llanto, el hombre descorcha la botella de vino y sirve el espeso líquido en una copa de vidrio, y, con las lágrimas deslizando su mejilla, vuelve a ver a Victoria semidesnuda en la alfombra del salón, justo como la última vez que la percibió; las palabras de despedida de la dulce y agitada voz de su amada todavía le resuenan en los oídos, le resultaba despiadado para su corazón escuchar tal desamor de los casi pálidos labios de la mujer, mientras, él estaba sobre ella terminando de cortarle el cuello, para después recoger en la botella de vino vacía la poca sangre que brotaba de la cortada, finalmente le puso la etiqueta con el nombre de la mujer de cabello rojizo, un rojo envinado.   

El sabor metálico en la boca de Carlos Alonso le trajo la mente al presente, pues debe terminar el trabajo que había iniciado antes de salir hacia al bar. El cuerpo de Julieta yace desangrado en la sala y la nueva botella de vino está a su lado con la etiqueta del nombre de la mujer. Carlos Alonso espera volver a enamorarse una vez más, después de todo es un vino menos y un recuerdo más. 


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