Ir al contenido principal

VIII concurso del cuento corto, EL CIRCULO DE LA GUERRA

 EL CIRCULO DE LA GUERRA

En la penumbra del anochecer, Hanako reposaba en una silla, contemplando el firmamento. Las estrellas titilaban caprichosamente; algunas se difuminaban tenues, mientras otras resplandecían con intensidad, parcialmente ocultas por nubes pasajeras. Poco a poco, ante sus ojos maravillados, las constelaciones parecieron formar un rostro familiar. La sonrisa de Anna se dibujó en el cielo, desencadenando una avalancha de recuerdos.

Hanako cerró los ojos y respiró profundamente, dejando que su mente viajara a través del tiempo. Recordó a aquella chica apasionada que se había cruzado en su camino, entrelazándose con su vida como un hilo que se aferra a su aguja. Parecía conocerla de antes; su piel y su tacto evocaban reminiscencias de un pasado olvidado.

Una leve sonrisa se dibujó en sus labios al rememorar aquel día en el parque. "Era todo tan diferente entonces", murmuró para sí.

Sin embargo, la paz no duraría. Tiempo después, la guerra entre clanes estalló con violencia inusitada. La muerte de un soldado a manos de estudiantes del Clan Itzune desató el caos. Todos los estudiantes con dones sobrehumanos se pusieron en alerta cuando se dio la orden fatídica: "Se deben erradicar a todos los portadores Hyomen".

Lo que una vez fueron millones se redujo a miles. Hanako tuvo que buscar refugio junto con otros portadores, Anna y algunos estudiantes de su instituto. A pesar de sus poderes sobrehumanos, la tecnología avanzada poco a poco anulaba sus dotes, descubriendo sus puntos débiles.

El refugio no sería eterno. Pronto pasaron a ser apenas unas docenas. Hanako, consciente de su poder para cambiar la realidad, se debatía internamente. Sabía que si lo utilizaba, todos sus recuerdos serían borrados. Mientras tanto, sus perseguidores se acercaban inexorablemente.

Huyeron como animales acorralados, luchando desesperadamente por sus vidas. Uno a uno, sus compañeros fueron cayendo. Cuando menos lo esperaba, Hanako fue capturado. Todos aguardaban en silencio, esperando escuchar el retumbar de un disparo final.

Anna, con el rostro transfigurado por la rabia y la desesperación, luchó con fiereza antes de caer abatida. Hanako, consumido por la ira, intentó destruir a todos los que los rodeaban. Pero al observar el desastre y los rostros desfigurados, se detuvo.

Un ruido ensordecedor resonó por todo el lugar, alertando a los presentes. Anna, con sus últimas fuerzas, susurró sus palabras finales:

"Hazlo, aunque ya no puedas recordarme. El círculo que trazas con tus poderes define un reino, pero el círculo de tu corazón define tu humanidad. Perdónalos aunque te duela; todos fuimos víctimas. Ahora expande el cambio, será mejor así. Arregla el pasado y los otros seguirán".

Hanako, con lágrimas en los ojos, comprendió el peso de su decisión. Con un último vistazo a Anna, cerró los ojos y dejó que su poder fluyera, redibujando la realidad con la esperanza de un futuro mejor, aunque eso significara perder todos los recuerdos de su amor.







Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

Carta al desamor: "Te extraño"

Te extraño (Autora: Martina) <<Me duele pensar que todo es pasajero, me duele aceptarlo, y en esa misma lógica, aceptar que un día te irás, seguirás tu vida y tendrás muchas risas sin mí, al lado de alguien que no esté tan remendado>> Recuerdo muy bien el momento en que leí eso. Cuando lo hice me di cuenta de que te amaba más de lo que antes creía hacerlo, añoré estar a tu lado en esos momentos y que lo hubieras dicho mirándome a los ojos; te habría abrazado tan fuerte como nunca lo hice y te habría besado como siempre quisiste que lo hiciera; te habría hecho sentir que para mí nunca iba a haber alguien más, que pasaba mis días con el temor de perderte, que a medida que compartíamos nuestros días y nuestras vidas, aunque fuera por momentos, empezaba a querer compartir contigo el resto de mis días, empezaba a querer entregarte toda mi vida, y ser completamente devota a ti. No debí hacerlo. Lo sé. Pero es imposible controlar lo que sientes y hacia quien lo...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA

LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA “ Un montón de circunstancias, me presionaron a elegir; cuenta me di entonces que empezaba a vivir” Cuentan los insectos que hace tiempo vivió una araña que dizque no sabía tejer su telaraña, porque según era muy testaruda, le decían “la araña sorda” a pesar de que oía, pero no escuchaba. Que era tan flaca como un asterisco puesto que llevaba una obligatoria dieta en lugares con muy pocos insectos de su gusto. Las arañas viejas, los caracoles, los gusanos, las grandes hormigas, intentaban aconsejarla de que buscara un lugar digno de su especie para llevar la dieta que se merecen las buenas arañas y sobre todo que aprender a tejer; pero ésta se negaba a escuchar y presuntuosamente les contestaba: “¿Qué van a saber ustedes de cómo tiene que vivir una araña como yo? ¿Acaso ignoran que la naturaleza me ha dotado con el instinto de cazadora?”, al parecer, era ella que no comprendía quién ignoraba tal asunto. Es tanto, que una...