Ir al contenido principal

VIII concurso del cuento corto, " NO HAY VIENTO, MIJO"

 No hay viento, mijo

Esperá a que llegue el viento, y jalá la cuerda, así nomás, dejá que se vaya solita. ¿Y al fin que pasó manito? ¿Con qué, maní? Ya llegó, llegó, llegó el viento, maní. Halan la cuerda, se elevan las cometas levemente y caen. No hay suficiente viento. A esta hora no, mijo, no hay viento. Más tardecito esques. Ignoran a la vieja metiche. Perate y verás que ahorita llega. ¿Y entonces? ¿Entonces qué, maní? Tu hermano. ¿Qué pasó con mi hermano? ¿Al fin qué pasó con el problema que tenía con ese man de Fifi? Ahh, no sé oís, yo no estoy metido en eso.  

Vos sos el hermano, jajaja. ¿Creés que es tan fácil? Estás metido, aunque no querás. Llegó, llegó de nuevo, aquí está. Halan la cuerda, se llevan las cometas, se mueven de un lado al otro. Están cabeceando, les falta cola. ¿Será? Yo sí creo, oís. O no, creo que es porque el viento está muy fuerte y no le soltamos más. Soltále, soltále. Le soltó, se fue la cometa.

Yo creo que tenés que cuidarte de ese man, ese man es peligroso. Pero yo no soy el del problema, en esa vaca loca se metió mi hermano no yo. Le falta calle, rey. Aquí el problema de un hombre es el problema de todos los que estén con él. Mejor dicho, voj aquí, en este momento, sos una papa caliente; en esto y me quemás a mí también. No jodás, estás exagerando. Jumm, aguzáte esques, manito. ¡No jodás! Dejá de joder que me vas a asustar. 

¡Ay, mi rey! Mejor pele el ojo y juegue vivo.

Volvió a caer la cometa. No, mano, vos no sabés elevar. La mía está ahí, serenita noma ́. Es el viento, maní. ¿Y por qué la mía está volando? Porque la tuya ya estaba arriba. Sí, cómo no. dejá de hablar mierda que estaban igual y la dejaste caer, maricón. Todavía no hay viento, mijo. Dijo la vieja metiche. ¿Será que esta vieja no la ve arriba, o qué? No la tratés así que es tu abuela. Ahs, ¿ya vas a empezar también vos? Dejá de joder, metiche. No pues, yo nomás digo. —Sonrió levemente—. Pues no digás, no digás. ¿Ese nos es? ¿No es quién?

—Ve, menor —lo llamó un hombre desde la esquina.

Pues Fifi.

Volteó el rostro. Se acercó el nombre con lentitud. Yo de usted corro, oyó. No hay viento, mijo. Hizo un gesto de asombro ante las palabras de la vieja. No, tal vez solo quiere dejarle una razón a mi hermano. ¿Una razón? jaja. Sí, mijo sí.

 —No te vas a mover —le gritó el hombre que ya casi llegaba, a paso lento, a la mitad de la calle.

Sí, corra mano. ¿Y eso qué es? Ay. ¿Qué cosa? El palo. ¿Cuál palo? El del suelo, el que está cogiendo imbécil. 

Blandía el palo de esterilla. Se lamía los contornos de los labios. Botaito nomas. Corrió. El hombre rió.

—Nooo, menor, eso no le va a ayudar, dijo.

Pasó el hombre como flecha por donde estaban elevando hace un momento las cometas. Ya hay viento, mijo. El pelao se rio. Se sumía todo en un ambiente como el de una película del viejo oeste. El galopar frenético de dos animales: el puberto, cual potro aterrorizado, y el del semental cuádruplo que perseguía a aquel hombre como ensillado por un jinete británico a la caza de un Piel roja.

Llegaron a la casa del niño, en la otra esquina de la misma calle. De ladrillo. deteriorado y tejas de zinc mal puestas, la casa era la artífice de lo que el viento, la lluvia, el sol y el torbellino de los años no se había podido llevar. Y fue ahí, en la puerta, ese trece de agosto de un año cuya fecha exacta no puedo recordar, que murió aquel puberto de la cometa naranja. O no sé si murió, lo cierto es que sólo pude ver las embestidas que el hombre le daba en el vientre, con ese palo de esterillas.

Cesaron las embestidas, arrojó el palo ensangrentado al otro extremo de la calle cuya marejada de polvo se disipaba, y se sumía todo en una tranquilidad, o desdén, de domingo cualquiera. Caminó como dueño del mundo hacia la esquina por donde había entrado. Gracias, menor. Le dijo al otro puberto. Epa, cuando quiera, so ́, le respondió este. No hay viendo, mijo, dijo la vieja metiche viendo hacia la nada.



Comentarios

Entradas populares de este blog

VIII concurso del cuento corto, ¿NO SABES DE SEBAS?

 ¿ NO SABES DE SEBAS? Toda las comodidades posibles su familia le entregó, vistió bonito bajo la luna y fresco bajo el sol, no le gustaba la lluvia y se quejaba del calor; la primera su cabello despeinó, la segunda excesiva transpiración le brindó. Estudió, entrenó y trabajó, pero nada de eso le gustó. Sus parientes le enseñaron lo bueno y lo malo él escogió. Una amistad le presentó la calle y eso sí que le encantó. Conoció una amiga nueva y con ella se quedó, fue un cambio abismal; pasó de su casa a un callejón. La ese se agrandó, ahora se cree un dios, dejó de ver por ojos ajenos y de todo se adueñó. Venía de la nada, pero iba por todo. Las caricias de su madre jamás las aceptó, las de su abuela siempre las ignoró, y los consejos de sus tíos nunca los escuchó. Hasta los quince años de su casa no salió. Si un día quiso aquellos zapatos; mami se los compró Quería estar a la moda; papi lo vistió. Como la e, salió de noche sin saber para dónde fue, vistiendo de negro desde la cabe...

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

BiblioExperiencia: Manuel López Izquierdo: el escritor del futuro

Leidy Xiomara Ponce Castillo Autora: Leidy Xiomara Ponce Castillo Estudiante Es un poco confuso lo que enocasiones se le ocurre a los hombres. Unos creen que con el hecho de madurar indican sabiduría. ¡Qué error! La gente se pone más tonta porque esconde al niño para sacar al hombre Lexi P11 Esta frase podría definir la vida e historia de Manuel López Izquierdo; aunque nadie hubiera dado un centavo por él, es hoy por hoy un escritor de cuentos infantiles. Sus libros desde hace poco han logrado introducirse en muchos hogares de nuestro país, y piensa extenderse en otros países como Chile, Ecuador y México. Manuel López Izquierdo un hombre que desde hace 48 años habita este planeta con el fin de disfrutarlo; apasionado por la vida y por todo lo que está a su alrededor, le encanta escribirle a la muerte, al anciano que estuvo y ya no está, a las mujeres y su profundo sexto sentido, a la sociedad, la naturaleza, al canto de las aves y hasta al r...