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Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: Pequeño dilema

Pequeño dilema Hace un día de perros, primero perdió el autobús, le ha tocado caminar a la escuela y ahora ésto. En frente suyo está una anciana, aunque no parece tan anciana ahora que la ve más de cerca, el caso es que se cayó, o se agachó a recoger una moneda y ya no se pudo levantar, quien sabe. Está a unos 30 pasos de él, que ya tiene un plan estructurado para solucionar la situación; la cosa va así, se acercará como quien no quiere la cosa y cuando pase por su lado se agachará casualmente y le ayudará a pararse. No, no, no, no, no, mejor no, lo más adecuado es preguntarle primero si necesita ayuda ¿verdad?, después de todo hay mucha gente orgullosa en este mundo y tal vez prefiera levantarse sola o tal vez esté loca y simplemente se haya tirado al suelo por gusto. Se decide finalmente a ayudarla, nadie puede ser tan orgulloso para no dejarse ayudar y la señora no aparenta estar loca realmente. Cada vez se acerca más a ella y cuando se está aclarando ya la gargan...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: NOCHE INFINITA

NOCHE INFINITA Por: Solano Patiño Yo ya no se qué hacer, cada que camino por el parque me la vuelvo a encontrar en la misma banqueta, a una pelada peli negra, trigueña , bajita y con una mirada que te vuelve pendejo de lo penetrante que es, ¿si me entiende?, y yo voy y me le siento al lado, la veo con cara de estar buscando algo, como de estar esperando a alguien y le pregunto y que no me responde, seguro se sintió incomoda, ya mejor la dejo tranquila y sigo mi rumbo, yo que me paro y ella me agarra del brazo, quedo sano y ella que me dice, qué no te distes cuenta, yo te esperaba era a vos, uy como es esa vaina, ella me mira a los ojos con esa mirada que ya dije que tenía, que lo apendeja a uno todo, me siento de nuevo todo extrañado y pido explicaciones, muy rara la cosa ¿no?, me dice que sí que me estuvo esperando aquí todo el rato, que tenía que hablar conmigo, ¿y como de qué o qué?, quesque me quería preguntar algo, si la podía acompañar ahí sentada quesque tie...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: NO TAN PLATÓNICO

N O TAN P LATÓNICO Realizado por: La Escritora Encuentro un gusto perverso, como fumar aunque sabes que te arranca la vida lentamente, en imaginarme un día junto a ella. Sólo un día, con sus veinticuatro horas completas, le pediría a la vida. Empezaría por despertarme a su lado, para verla con el cabello despeinado y sus ojos cansados, revolverse entre las sábanas en las que dormimos juntos para comenzar un nuevo día. E iríamos a desayunar en el jardín, en pijamas, como dos viejos amantes que se conocen desde hace años y no necesitan de formalidades. Pasaríamos toda la mañana abrazados en la cama, viendo películas viejas, en blanco y negro, como ella las prefiere. Prometo enjugar con besos sus lágrimas en los momentos enternecedores y hacerla reír como sé que nadie nunca lo ha hecho. Cuando llegara el momento de almorzar nos arreglaríamos, saldríamos a comer a su restaurante favorito. Correría la silla para que se sentara y jugaría a ser el p...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: La tragedia colombiana

La tragedia colombiana El zonpi. Como la guerra en el país de la canela acabo, las transferencias financieras y militares de las potencias extranjeras también lo hicieron. El país entero que antes se beneficiaba de los recursos caritativos generados por las tantas catástrofes humanas con raíces bélicas, busco desesperadamente nuevas economías, que permitieran mantener la burocracia y la procastinacion y la indiferencia los actos violentos y el derramamiento de sangre en términos legales. Cuando la economía de la guerra por fin terminaba su bonanza, entonces tuvimos tiempo de ver el sancocho de corrupción en que se había convertido el congreso y los más altos puestos. -¡que ni siquiera eran los más poderosos solo burdos títeres del control extranjero!-. Cuando no fuimos capaces de nada -en 2016- y los niños y niñas que habían crecido sin un rasguño de la violencia, pensaron que todo fue un mal sueño (reminiscencias de algo lejano y turbio) fue algo c...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: Sueño universal

Sueño universal Érase una vez, en un lugar no muy lejano existía un grupo muy adinerado y poderoso llamado Vermelho quien controlaba todas las ciudades a su alrededor excepto a una que creo un grupo de rebeldes y opositores llamado Azul. En Vermelho, un niño tenía el sueño de acabar con las guerras, y se preguntaba porque las personas del grupo Azul peleaban contra ellos. Cuando se volvió adulto su familia fue asesinada; debido a esto decidió unirse a las filas de su ejército, pero en una de tantas batallas quedó atrapado y mal herido en un bosque lejos de su hogar; en ese momento sin ninguna esperanza de sobrevivir conoció a una niña de su misma edad del grupo Azul, quien decidió rescatarlo y además mostrarle las injusticias y la razón de su lucha como única opción para salir de la opresión impuesta por Vermelho. Después de sentirse mejor él regresa a casa, reflexiona, habla con los suyos y se da cuenta de que, lo que la mujer dice es cierto. Así que decide abandonar su...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: La gota

La gota Empezó a caer desde el momento en el que tuvo su origen, en las nubes. Con la escasa luz que le  proporcionaban la luna y las estrellas vio, por primera vez, el mundo en el que estaba, a su  alrededor había muchas más como ella, cayendo desde el majestuoso e intrigante cielo nocturno.  En vano intentó ver a dónde se dirigía, pero le fue imposible, debido a la poca luz de la que  disponía, entonces fue invadida por el terror, en pocos minutos llegó a su destino: el suelo... sin  tiempo de decir «adiós» al mundo que recién había conocido, los restos de lo que había sido ella  y las demás gotas de agua fueron absorbidas por la tierra seca, trayendo con ellas la hermosa  primavera y devolviendo la vida al imponente y desértico Kalahari. Emmy Lovelace

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: Indeleble

Indeleble Syril se lanzó al suelo y se ocultó detrás de unas rocas, en un intento desesperado por huir de la Guardia Real. Mientras corría, esta perdió parte de su codo, puesto que se había roto por golpear un árbol de acero. Se quedó callada mientras a lo lejos escuchaba los gritos de los guardias, que la buscaban afanosamente. La orden emitida por los Consejeros del Rey había sido muy clara: Syril debía extinguirse en el Horno del Castigo. Su mente estaba inundada por pensamientos contradictorios. Por un lado, estaba abatida por dejar a su familia. Sabía que sus padres serían encarcelados por su culpa. Pero, por otro lado, sentía ira contra aquel gobierno represivo, contra aquellas leyes que la condenaban sin razón justificada. —¿Cómo podría reprimirse la curiosidad? ¿Cómo podría aplacarse ese deseo de saber, de conocerlo todo?—se preguntaba. Syril estaba confundida. Deseaba con todo su ser regresar el tiempo y cambiar los hechos que habían originado todos sus probl...