EL CASTIGO DE SISIFO Un día me encontraba en mi cuarto, pensativo y por qué no decirlo un tanto deprimido, eran las dos o tal vez las tres de la madrugada no lo recuerdo bien, pero es ya normal para mí tener estas largas horas de insomnio, en las cuales mi cabeza no para de dar vueltas en pensamientos que pueden llegar a ser tan ligeros como una pluma o tan inmutable como una gran roca, soy muy susceptible cuando se trata de pensar y me dejo llevar por largos ratos, es un terrible desgaste para mi pobre alma. En aquel día como era costumbre, mi madre se levanta de su cama, entra a mi habitación y con ojos de ternura me pide que me acueste y descanse, ella sabe lo duro que trabajo en el día, por ello se preocupa tanto por mi salud, es una mujer muy amorosa y fuerte por eso la aprecio tanto, pero lo realmente interesante de aquel día fue que por un instante al verme reflejado en esos ojos cristalinos, rodeados de aquellas arrugas tan hermosas que la caracterizaban, ar...