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Tercer Concurso de Cuento Corto: EL CASTIGO DE SISIFO

EL CASTIGO DE SISIFO Un día me encontraba en mi cuarto, pensativo y por qué no decirlo un tanto deprimido, eran las dos o tal vez las tres de la madrugada no lo recuerdo bien, pero es ya normal para mí tener estas largas horas de insomnio, en las cuales mi cabeza no para de dar vueltas en pensamientos que pueden llegar a ser tan ligeros como una pluma o tan inmutable como una gran roca, soy muy susceptible cuando se trata de pensar y me dejo llevar por largos ratos, es un terrible desgaste para mi pobre alma. En aquel día como era costumbre, mi madre se levanta de su cama, entra a mi habitación y con ojos de ternura me pide que me acueste y descanse, ella sabe lo duro que trabajo en el día, por ello se preocupa tanto por mi salud, es una mujer muy amorosa y fuerte por eso la aprecio tanto, pero lo realmente interesante de aquel día fue que por un instante al verme reflejado en esos ojos cristalinos, rodeados de aquellas arrugas tan hermosas que la caracterizaban, ar...

Tercer Concurso de Cuento Corto: La amé sin conocerla

La amé sin conocerla Cada noche ella meditaba si en realidad aún estaba a tiempo de encontrar un hombre con quien formar una familia y más aún si valía la pena. Abandonada por quienes creyó le darían la felicidad (su padre y su primer amor) continuaba en la búsqueda errónea, tanto así que se entregaba apresuradamente a los brazos de falsos príncipes que después se convertían en monstruos. Anhelaba tener alguien a quien entregarle lo que quedaba aun de su juventud y belleza, pero pasaban los días, meses, años y hombre tras hombre, ninguno se quedaba, todos se esfumaban como se esfuman los años que jamás regresan. Una mañana cuando el sol iluminaba el interior del apartamento observo en el espejo la piel ajada alrededor de sus ojos, toco sus mejillas, sonrió y vio cómo se asomaban descaradamente líneas de expresión. Recordó que 10 años antes gozaba de plena juventud y hasta ahora se daba cuenta que envejecía. Con el maquillaje trataba de ocultar los años, pe...

Tercer Concurso de Cuento Corto: El arribo de mi luz

El arribo de mi luz Tras aquella espléndida puesta de sol, creí estar seguro de no ver otra cosa semejante. Se hacía tarde y aún no sabía dónde pasar la noche. Lleno de incertidumbre como cada día, y tirado en aquel asiento de madera astillada que me incomodaba, miraba de un extremo al otro mientras las luces artificiales me enceguecían, a la vez que el faro me generaba dolor de cabeza por su luz intermitente que pasaba una y otra vez sobre mi rostro hasta hartarme, obligándome a cerrar mis cansados párpados e intentar dormir, o probablemente morir. Tras un profundo bostezo, de esos que cristalizan los ojos, intenté quedarme dormido a la intemperie a pesar del frío penetrante, pero un fuerte ruido me sacudió y me hizo erguir. Al mirar hacia la costa, un enorme barco arribaba tras un extenso viaje. Aquella nave tan hermosa como lo que sabe hacer el hombre, apagó sus motores al lado del muelle, y tras unos minutos empezaron a descender sus pasajeros. Aunque no...

Tercer Concurso de Cuento Corto: Despacio

Despacio Todo parecía haber cambiado en un instante. Pero era una ilusión, todo había comenzado a cambiar muchos años atrás, tan lentamente que nadie pudo percibirlo, ni siquiera yo. Cómo prepararse para perder, cómo asumir sin rencor el azar, cómo sonreír en medio de la tragedia, cómo metamorfosear una voluntad limitada y sin ayuda automática. Condenado a contar mis pasos y a hacer voluntariamente lo que había hecho desde niño sin el más mínimo esfuerzo. Caminar se volvió un ejercicio apoteósico, un espectáculo motriz para mí y los que me miraban estupefactos en el tiempo mientras se debatían entre el dilema de verme caer o hacerme sentir impotente al ofrecer su mano como bastón. Aunque caminar en puntas o quedarme congelado mientras obligaba a cada pie a marchar era un riesgo de sufrir una caída, la disminución de la velocidad con la que podía dirigir mi cuerpo hasta lo que quería y amaba era mucho más dolorosa. Sólo podía acariciar a mi esposa con la mirada, pues el movimi...

Tercer Concurso de Cuento Corto: LA CONTINUIDAD

LA CONTINUIDAD Una gran nube choca en la cúspide de una montaña y provoca en ésta una precipitación de lluvia. Al caer en la cima el agua purificada por el cielo se abre camino. En su descenso crea un sendero acompañado de agua, vegetación y piedras, a esto en conjunto se le llama comúnmente río. Cada gota de agua sigue su cauce y parece ser que tal rio no cuente con la consciencia de su recorrer, simplemente sigue su devenir como por existencia más no por complacencia. Fluctúa hasta llegar a un fin que no buscaba. Llega al flamante Mar, se dispersa y se mezcla de tal forma que el rio se ha trasformado en una ola. Esta ola se ha vaporizado por el radiante sol y se ha cargado nuevamente una gran nube y ésta viaja sin rumbo buscando el primer cerro para descargar nuevamente su contenido llamado: vida. Río y Mar han sido dos etapas, pero la sustancia siempre ha sido la misma, el agua. Análogamente ocurre en otra periferia del universo. Vida y Muerte son dos etapas pero...

Tercer Concurso de Cuento Corto: LA SENTENCIA

LA SENTENCIA “ Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?” fue la última frase que vocifero con dolor y como si fuese su último aliento. De inmediato cayó un relámpago sobre la montaña, pareciese que tuviera la intención de acabar con el calvario de aquel hombre. Mato a todos los que en ella yacían, a acepción de los tres crucificados que ahí padecían. Un temblor ensordecedor surge de la tierra, como si se pretendiese tragarse el cerro, las piedras se parten en dos y se agrieta la zona donde reposaban los cadáveres de los soldados romanos, emerge una impetuosa lava y se traga rápidamente cada uno de estos cuerpos y al mismo tiempo queda cubierto de barro. Del cielo cae una tormenta acompañada de un soplo tan fuerte, que se asemeja con un trompetista sin partituras. Una nube gris y rebelde por la violencia con la que acometía el viento, se posó por encima de la cruz del medio. Descendieron dos Querubines, cada uno tomo un brazo de aquel hombre y cortaron la cabu...

Tercer Concurso de Cuento Corto: La Sucursal de Calipso

La Sucursal de Calipso Por Segundo María Era una ciudad que no separaba la sangre de la salsa. Eran hombres que soñaban mujeres como ciudades y ellos los dueños de sus calles. Era una ciudad siempre de Rumba Santa, sin un Jueves ni un Viernes que guardar para privarse de la carne de las ninfas urbanas. Era una Calle del Pecado que daba la bienvenida cada año al visitante desterrado de Los Farallones y de las tardes de los venados. Vengo a buscar a mi ninfa extraviada, entre tantas perdidas, como la María del Carmen Huertas, La Amarilla, La Esperanza, La Andrea Rincón, La Amparo Arrebato, La Siempre Viva. Vengo buscando un cartel, no el de los Rodríguez Orejuela, sino los que aparecen en las vallas de dorsos desnudos. Era una ciudad en que mientras la mitad de los mendigos y poetas duermen, la otra mitad está despierta sosteniendo esta urbe, porque el día que esta ciudad deje de existir se acaba el mundo como decía un arrítmico Rimbaud de aquí. Estoy ad portas de las fiestas ...