Ir al contenido principal

Quinto Concurso de Cuento Corto: EL SECRETO DE CAPERUCITA.

 


Cuando Caperucita entró a la casa de su abuela y la miró a los ojos, sin hacer siquiera el mínimo gesto de extrañeza, comenzó a acercarse sonriente para poner en su regazo el cesto de manzanas. En ese momento entró de golpe el cazador y le dijo – no te muevas niña, quien está ahí es en realidad el lobo. Ella no le prestó atención, pues sabía que la vida solitaria de aquel hombre hacía que con frecuencia delirara. Caperucita continuó. Estaba a solo 3 pasos de las feroces garras cuando la aguda voz de su madre retumbó desde la ventana – Detente, hija, detente, mira su cara, es una bestia. Caperucita vaciló en poner un píe delante, pero consideró que tal vez la enfermedad de la abuela había desfigurado su débil rostro – Pobrecita, seguro lleva días sin dormir – respondió mientras levantaba el otro píe. De repente, se oyó un grupo de aldeanos que con zozobra gritaban junto a la madre y al cazador, abalanzados todos sobre la puerta y las ventanas. Sin embargo, Caperucita al estar tan cerca de la cama solo saboreaba la dicha de haber cumplido su misión. Justo cuando los músculos de su mano se tensaban para levantar el cesto de manzanas, el lector del cuento saltó en escena, se paró frente a Caperucita y puso ante sus ojos el pasaje en donde el lobo se comía a la anciana y luego se disfrazaba con el fin de llevar a su nieta al mismo destino – Pero qué sucede con ustedes– protestó Caperucita mientras apartó al lector y despejó el camino entre ella y el lobo – acaso creen que no me sé sus malos cuentos.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Concurso Cuento corto: LA NEGRA CARLOTA

LA NEGRA CARLOTA Ahí viene! La negra Carlota que se pasea por la plaza, los chicos se vuelven locos por su cintura y su cadera. Pero mira que no ven lo que lleva por dentro, se siente triste, absolutamente sola, denigrada y sin dignidad aluna. Por qué todos los días, tiene que salir a vender su cuerpo, para poder mantener a sus ocho hijos. MARIA CUENTO

Carta al desamor: "Te extraño"

Te extraño (Autora: Martina) <<Me duele pensar que todo es pasajero, me duele aceptarlo, y en esa misma lógica, aceptar que un día te irás, seguirás tu vida y tendrás muchas risas sin mí, al lado de alguien que no esté tan remendado>> Recuerdo muy bien el momento en que leí eso. Cuando lo hice me di cuenta de que te amaba más de lo que antes creía hacerlo, añoré estar a tu lado en esos momentos y que lo hubieras dicho mirándome a los ojos; te habría abrazado tan fuerte como nunca lo hice y te habría besado como siempre quisiste que lo hiciera; te habría hecho sentir que para mí nunca iba a haber alguien más, que pasaba mis días con el temor de perderte, que a medida que compartíamos nuestros días y nuestras vidas, aunque fuera por momentos, empezaba a querer compartir contigo el resto de mis días, empezaba a querer entregarte toda mi vida, y ser completamente devota a ti. No debí hacerlo. Lo sé. Pero es imposible controlar lo que sientes y hacia quien lo...

Concurso de Cuento corto: La Paz se hace letra 20.17: LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA

LA ARAÑA QUE NO SABÍA TEJER LA TELARAÑA “ Un montón de circunstancias, me presionaron a elegir; cuenta me di entonces que empezaba a vivir” Cuentan los insectos que hace tiempo vivió una araña que dizque no sabía tejer su telaraña, porque según era muy testaruda, le decían “la araña sorda” a pesar de que oía, pero no escuchaba. Que era tan flaca como un asterisco puesto que llevaba una obligatoria dieta en lugares con muy pocos insectos de su gusto. Las arañas viejas, los caracoles, los gusanos, las grandes hormigas, intentaban aconsejarla de que buscara un lugar digno de su especie para llevar la dieta que se merecen las buenas arañas y sobre todo que aprender a tejer; pero ésta se negaba a escuchar y presuntuosamente les contestaba: “¿Qué van a saber ustedes de cómo tiene que vivir una araña como yo? ¿Acaso ignoran que la naturaleza me ha dotado con el instinto de cazadora?”, al parecer, era ella que no comprendía quién ignoraba tal asunto. Es tanto, que una...