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Quinto Concurso de Cuento Corto: PROMESA Y OLVIDO

 


Siempre que iba de camino para la universidad donde realizaba mis estudios profesionales, pensaba que quería trabajar en la administración de aquel famoso y deslumbrante edificio “Real Royal”.


De repente en las afueras de aquel hermoso edificio, ví a un hombre de aspecto desgastado con un adolescente de unos trece años que le pedían dinero a los transeúntes que pasaban cerca. Lo que me generaba preocupación. Pronto sería mi graduación, y le pedía a Dios que me permitiera trabajar en aquel edifico, de esta manera también podría ayudar a estás personas. Muchas veces les lleve alimentos y algunos trajes, cruce algunas palabras de saludo y sonrisa de simpatía.


Después de algún tiempo gracias a Dios mi hija de vida fue aceptada y fui contactado para trabajar como administrador de aquel edificio.


Me enfoque demasiado en mi trabajo, ya que solo quería dar lo mejor de mí, pero ya no tenía tiempo para detenerme y saludar a aquellas personas que antes quería ayudar, faltando de está manera a mi promesa.


Un día que pase note que el niño estaba solo y mientras me acercaba a la puerta, durante unos segundos pensé que el anciano podría estar por allí cerca haciendo algo, aunque se me hizo un poco extraño ya que ellos siempre estaban juntos, trate de seguir mi camino pero sentí una parte de mí que me hizo voltear y caminar hacia él, realmente fué como algo sobrenatural y reaccione conforme a esa fuerza, llegue hasta donde el chico pero en mi mente existían aun esas voces desesperadas las cuales me alertaban acerca de lo tarde que se me hacía para empezar mi jornada laboral, sin embargo era más fuerte aquella fuerza que me conducía hasta el pequeño. Luego de preguntarle dónde estaba el señor que le acompañaba. El jovencito me respondió que el frío y el hambre se habían llevado a su padre. Llore de remordimiento y me sentí culpable. Le invité a mi casa y cuando se llegó la hora de dormir le pregunté por sus nombres, lo cual me causo mucha curiosidad ya que coincidían conmigo. Entonces le pedí que me hablara de sus vidas. Y me comentó que a él ya si padre los habían secuestrado durante mucho tiempo y nunca pudieron encontrar a su familia.


Rompí en llanto me sentí tan culpable, con tanta rabia contra la vida y el destino hasta pensé que donde estaba Dios, porque permitía estas cosas, pero recordé que somos los seres humanos quienes nos corrompemos y hacemos daño a los demás, solo había amargura y dolor en mi corazón y peor aún falte a la promesa más importante de mi vida, sin pensarlo le falte a mi padre. Hubiese podido salvar a mi papá sino fuera sido por mi egoísmo.


Mi madre llegó pronto para la sepultura de mi padre y yo fui testigo del más hermoso y especial reencuentro entre una madre y su hijo que creía muerto.



Cuando estábamos haciendo la sepultura de mi padre observe por un momento a mi hermanito y note como él se fue desvaneciendo muy despacio, después de llamar a la ambulancia y llegar al hospital estuvimos si por varias horas, las cuales fueron de muchas preocupación porque no entendíamos que pasaba con mi pequeño hermano. Un doctor se acercó a nosotros y nos dijo -Buena tarde Señora según los exámenes que se le hicieron al niño, presenta un tumor maligno en su cerebro, un tumor que se le desarrollo producto de un golpe ocasionándole la muerte.¡!!!!¡Noooo!, En un gran grito desgarrador exclamo mi madre cayendo al piso arrodillada con sus manos al corazón en un profundo y amargo llanto. Con el dolor más entrañado de mi vida, creí no poder más.



Estuvimos en aquel centro médico dónde conocí a una pequeña niña llamada Ángel la cual se encontraba esperando un nuevo corazón, mi madre y yo decidimos donarle el de mi hermanito, lo cual nos hizo muy felices y lleno nuestras vidas de ilusión, su madre era hermosa de la cual me enamoré y formamos un maravilloso hogar, en ella vi a mi hermanito.




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