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VI Concurso de Cuento Corto: Una segunda oportunidad

Llegué al bar a eso de las doce, con mucho sueño y las botas llenas de barro. En mi fuero interno creí haberme lavado bien las manos y las salpicaduras del rostro. Estaba equivocado, pude comprobarlo por cómo me miraron al entrar. Alrededor mío se hizo un silencio profundo, como el de los cañaduzales en la madrugada. Me senté en un rincón de la barra impregnado por un intenso hedor a orina seca. Un mesero de unos quince años, con apenas unos pelillos en la barba se acercó a mí. Sostenía una jarra de cerveza en sus manos temblorosas y mientras intentaba limpiarla con un trapo sucio y roto, me preguntó si quería beber algo. Sentí pena por él, el miedo es un sentimiento natural, a mí mismo, antes de hundir la pala en la tierra, me vacila el pulso. «Soy carnicero», le dije como si así pudiera convencerlo de mi inocencia. Ni si quiera un niño podría creer una mentira como esa, pero él sí y eso le ayudó a recuperar la tranquilidad. Por fin me miró a los ojos, eran negros y profundos, igual a...

VI Concurso de Cuento Corto: Por casualidad

  Para quien sea que se lo pregunte, escribo esto para desahogarme, no tengo otra justificación y eso basta mí ¿acaso soy el único sujeto en todo el planeta que se inventa un drama para hacer la vida un tanto más sencilla? La respuesta es obvia. Pertenezco a ese numeroso grupo de soñadores inmorales y no tengo ningún reparo en instrumentalizar cualquier situación o persona si eso contribuye a formalizar el mundo ideal donde paso la mayor parte del tiempo. No soy especial ni pretendo serlo, no estoy orgulloso de mi manera de actuar, lo considero un defecto y nunca me cansaré de combatirlo, utilizando todos los medios a mi alcance. Pero basta, de mí no quiero hablar, por los hechos seguramente serán capaces de deducir mis mayores secretos. Empezaré por el principio, como es debido. Para mala suerte suya y mía, conocí a Luciana un lunes a eso de las seis, cuando entraba al salón. La encontré junto a la ventana, casualmente, mientras me acercaba a la puerta tuve un intenso de...

VI Concurso de Cuento Corto: ABRAXAS

¿Cuándo fue la última vez usé el español? Quizá fue antes del encierro, unos 6 o 7 años atrás. Cuando intentaba de manera infructuosa relacionarme con otras personas, sentirme parte de algo otra vez. Luego solo hubo encierro, yo y mi cuarto de 5 mts2. Fui muy feliz, claro que lo fui. Miriam, mi madre, es todo el contacto que necesito con el mundo exterior. ¿Para que iba querer salir de mi cuarto si tengo todo lo necesario? Lo necesario y mis amados LPs. Tengo uno para cada ocasión, una salsa bestial que me recuerda a mi tía Ester y a los años en que fui feliz. Un guaguancó para mis ya fallecidos amigos melómanos. Y un bolero romántico para el amor de mamá y papá. diario la rutina en mi casa es exactamente la misma. Tres toques en la puerta me avisan que el desayuno está listo. Entonces corro de inmediato a refugiarme en mi cama. Miriam entra y sin mediar palabra deja el desayuno en el escritorio, sale con los platos de la cena del día anterior para evitar realizar el r...

VI Concurso de Cuento Corto: Panspermia

  Desde los tiempos antiguos se ha llevado a cabo una danza de magnitud celestial, donde los bailarines giran con un ritmo armónico alrededor del gran maestro, el ente más grande y viejo, que coordina los majestuosos movimientos y rotaciones de los artistas que ejecutan la danza del destino. Sin embargo, entre todos destacaban dos bailarinas madres que se encontraban privilegiadas de albergar dentro de ellas el milagro de la vida, aunque se diferenciaban entre sí, la primera llamada Num se caracterizaba por poseer una vibra muy oscura, fría y algo violenta con vastos almacenes de líquido preciado pero con una vida muy simple y débil, mientras que la otra madre llamada Huma era el ser más hermoso entre todos, con largos rastros de distintos tipos de vida que revestían todo su figura como un tejido multicolor, dando la ilusión de un vestido prístino que emanaba energías de paz y perseverancia. Aun así, las dos madres danzantes con características opuestas lograban m...

VI Concurso de Cuento Corto: Una mujer se ha perdido

  Para: Fille d’or. Soy un hombre demasiado triste fue lo único que acerté en mi confuso pensamiento, atravesado por variopintos aromas, tiernas miradas, y, tras un accidental fusilamiento, poco pude hacer. Ella, luego de aquella ejecución, sólo callaba, adusta, con su triste belleza me invitaba a morir. Se suponía que este sería un bello día compartido con la mujer que amo, el aroma a café danzando entre labio y labio, con su infante mirada, sus chistes de sala. Pero todo se oscureció con una frase, una sola frase, que, quizás para ella fue contingente, pero para mí, fue el disparo de gracia, el final del mundo, el temblor que derrocará mi imperio de amor. -Si bien recuerdas, esta escena representa el mismo patrón de aquella vez en que nos conocimos; hablamos primero sobre nuestro actual estado, poco después te conté sobre mi obsesión por los olores y tú me dijiste que pensar tanto te atormentaba-. Dijo serenamente. Poco pude comprender con esa evocación, pa...

VI Concurso de Cuento Corto: EL PINTOR

  Con una sillita y un lienzo, el pintor se sienta en una habitación, de ubicación desconocida para cualquier humano excepto para él. El pintor se fija que donde va a pintar ya está manchado, como si alguien le hubiera dado pincelazos, ve con desconfianza su color, no le gusta la tonalidad al pobre pintor, como un alma joven y rebelde; con su pincel, brocha y escobilla, empieza a rellenar los espacios en blanco, poco a poco que va rellenando el lienzo de color, se fija en el frígido color blanco que tiene la habitación, ya no solo le molesta que el color de los pincelazos esté en el lienzo, ahora le irita que su alrededor no sea colorido. Por cual tonalidad podría cambiar el esquicito y puro color blanco, era difícil decidir, el ambiguo azul, bello color de los mares o el picante rojo, color de furia y sangre, pero también de pasión y anhelo; es tan difícil decidir cuándo se trata de colores, más si estos conllevan emociones y acciones. Empezó a pintar sin cesar toda la habit...

VI Concurso de Cuento Corto: EL ESCRITOR

Hablamos de un personaje particular, un escritor como yo, que “alucinaba” pero por tener miles de sus cuentos como un tesoro literario, el Escritor harto de no poder superar su cuento que más orgullo le traía, quería crear una historia que fuera la más maravillosa, que cautivara a miles de personas, así que decidió salir a las calles de su ciudad natal, para andar un momento y encontrar historias de donde nunca pensó que podrían surgir, por su camino se encontró a doña Patricia, una mujer fraternal y que a él le recordaba a doña araña maraña, un personaje que nunca creyó que fuera bueno, tanto en actitud como en ideales, ya que ella siempre reclamaba a sus crías por actuar de una forma demencial, pero que siempre este personaje tenía mucho amor para dar, hasta que hablo un rato con ella, la mujer tenía una historia melancólica, de cómo un hijo sufrió una grave enfermedad y no pudo volverlo a ver, aunque ella estaba segura de que él la recordaba. Se quedó pensando un momento, su pe...